Los más de 550,000 venezolanos que llegaron a Colombia en el 2017, según Migración Colombia, no sólo ha sido el tema recurrente en los últimos meses a la hora de hablar de Venezuela, sino que además es una realidad que ya se considera una crisis por los gastos que implica para el Estado y los problemas derivados de tener a una población flotante y ociosa, entre ellos, inseguridad e informalidad. No obstante, hay otra cara de la migración venezolana que es totalmente lo opuesto y que se traduce en empleos, inversión y productividad.

Una muestra son las 124 tiendas que abrirá Tostao’, los 11 nuevos locales de EPK, los cinco puntos adicionales de Locatel o los dos que abrirá la comercializadora de pisos y decoración Prosein. Esto, sumado a la creciente actividad de otras firmas como las entidades financieras Bancar y Valoralta, las productoras Alimentos Polar y Congrupo, la fábrica de maquillaje Drocosca, el canal venezolano Cablenoticias, las superdroguerías Farmatodo, la industrial de tuberías Revinca, la licorería La Florida, la petrolera Nynas, la compañía de esmaltes Valmy y Kepén Tea & Salads, una marca de franquicias.

Según cifras del Banco de la República, la Inversión Extranjera Directa desde Venezuela pasó de 114.6 millones de dólares en el 2014 a 40.8 millones en el 2017, lo que representó una caída de 181 por ciento. Sin embargo, las empresas que lograron establecerse entre mediados de los 90 y comienzos del 2000, hoy reafirman su posición en el mercado y mantienen su expansión.

El director ejecutivo de la Cámara Colombo Venezolana, Germán Umaña, explicó que “las grandes inversiones de las empresas ya se hicieron en Colombia y esas compañías son jurídicamente independientes. Lo que hay ahora es un segundo nivel de inversión que no se puede cuantificar porque, o son generaciones de colombianos que están regresando, o pequeños negocios que no se registran como inversión extranjera”. Es por eso que, aunque el ingreso de recursos de ese país ha descendido en los últimos cuatro años, las corporaciones que ya están constituidas, siguen creciendo.

Un ejemplo de esa expansión es Locatel, una de las primeras cadenas venezolanas que arribó al país en el 2004. Luis Ruah, presidente de la compañía, explicó que Locatel era una empresa exitosa en Venezuela por su modelo franquiciado y porque su concepto reunía un retail de salud.

Fue así como en el 2013, luego de un cambio en el modelo operativo, la firma quedó con siete puntos de venta, número que duplicó en los siguientes cuatro años, cerrando en el 2017 con 13 locales. Ahora prepara cinco nuevas aperturas para el 2018, entre ellas, Cartagena.

Otro caso es el de la compañía industrial Prosein, una firma que llegó en el 2011 buscando oportunidades de mercado y que en ocho años sumó 30,000 millones en ventas. Y aunque para el gerente general de Prosein, José Fernando Cadavid, existen barreras en Colombia como la carga que trajo el cambio fiscal, “Colombia es la mejor oportunidad de la región, sin incluir Brasil, y lo es por su similitud con Venezuela”. La firma suma 10 tiendas y espera abrir dos más este año.

Por otra parte, con 300 puntos en operación se encuentra Tostao’ Café & Pan, la marca de tiendas de café de BBI Colombia, que es la empresa líder su sector por número de locales, superando a marcas locales y extranjeras como Juan Valdez, Oma y Starbucks. Además, para el 2020 espera llegar a las 700 tiendas.