Andrés Manuel López Obrador amaga con levantar en solitario una red estatal de telecomunicaciones por el desdén de la iniciativa privada hacia dos proyectos de conectividad que no se convence respecto a su viabilidad técnica y financiera, además de que el presidente exige demasiados compromisos al ganador del plan “Internet para Todos”, al que su gobierno parece apostarle en decremento de la Red Troncal heredada por Enrique Peña Nieto. 

AMLO analiza explotar las redes de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para conectar a más de 40 millones de mexicanos, entre ellos a la capa que radica en las zonas empobrecidas e inaccesibles. Los 24,000 o 50,000 kilómetros de cables de fibra que el presidente ha comentado como susceptibles de explotación sí pueden conectar a muchos mexicanos, pero por estar colgados en la red de distribución de la CFE su cobertura podría estar limitada. 

Gerardo Mantilla, analista en telecomunicaciones de la firma Artifex Consulting y hace diez años regulador en la Conatel de Venezuela, dirigió la integración de tres redes de fibra óptica montadas sobre las redes eléctricas de las estatales Edelca, Cadafe y PDVSA Gas para unirlos con los cables de CANTV. El plan ideó una red inicial de 5,326 kilómetros de extensión y once nodos de conexión, pero creció a 13,063 kilómetros y 213 nodos nacionales. De esa experiencia, Mantilla dice que crecer la cobertura desde nodos de redes de distribución es el reto para llevar Internet a los desconectados: 

—La geografía mexicana es compleja y CFE no ha desvelado a bien de qué extensión y ubicación son los tramos en consideración o si se trata de anillos metropolitanos. Allí surge la duda técnica si AMLO puede lograr así una cobertura universal.

—Faltan esos estudios que indican a fondo por dónde pasan los tendidos de las redes eléctricas. Por experiencia internacional, las redes de distribución de energía pasan por zonas donde no necesariamente hay poblaciones cercanas. Fueron pensadas así por ser redes de distribución, no de acceso y para evitar afectaciones en poblaciones ante caídas de cables, pues transportan energía de alta tensión. Por lo menos así se diseñó la red de distribución en Venezuela y no dudo que en otros países también; por eso los nodos se ubican muy lejos uno de otro.

—¿Entonces la naturaleza de una red de distribución y sus nodos pueden complicar o ayudar un plan como el del presidente?

—El tendido entre nodo y nodo puede ser de cincuenta, cien, 200 o hasta de 300 kilómetros. La cobertura se logra bien en su alrededor, pero implica que en puntos intermedios se tiene que empezar una red nueva, con fibra óptica o en inalámbrico.

Esto, porque todo va por tendidos de alta tensión, no se puede bajar el cable así como así y porque la forma de poder conectar equipos es cuando la red llega a una subestación eléctrica. Allí, esa fibra es usada para servicios de telemetría de las subestaciones y desde ahí se podría conectar una red de acceso, montar una red de 4G y con esa subestación dar cobertura a poblaciones cercanas.

—¿Qué tan lejos puede llegar una cobertura desde esos nodos?

—Internacionalmente se estima un radio de 30 kilómetros desde cada subestación, entonces las poblaciones dentro de ese radio pueden ser atendidas. Para hacer un servicio extendido, la nueva cobertura se puede crecer con fibra o con microonda. Partiendo de que entre nodo y nodo hay, cuando menos, cincuenta kilómetros de distancia, es imposible cubrir todas las poblaciones intermedias sin nueva infraestructura, por eso es que estas redes no funcionan al cien para telecomunicaciones; hay que trabajar más. Es un tema de última milla.

—Entonces el gobierno debe animar a los privados o disponer de recursos para un plan de conectividad así…

—Depende del acuerdo que lleguen en el gobierno. Podrían seguir con un plan de proyecto mixto. Una empresa evaluará el nivel de inversión y si aparte tiene que pagarle al Estado por usar esa fibra, porque tiene que pensar en el costo que implica iluminarla; el equipamiento llega a ser más costoso que el mismo cable y además debe considerarse la obra civil, porque hoy se entiende que la red de CFE sólo tiene cables de fibra y nada de equipamiento para iluminar la fibra oscura. Las inversiones son bastantes y el Estado debe evaluar si cuenta con los recursos para iluminar solo esta red de transporte.

—El gobierno ha platicado poco de ello, pero más respecto a que quiere hacer una red como las de Telmex, Izzi o Megacable.

—Los tendidos de la CFE y Telmex, por ejemplo, son diferentes y las cantidades de nodos de Telmex son mayores a los de CFE y la distancia entre ellos es más cercana, porque mientras Telmex fue construyendo su red, en cada población que consideró importante o que prospectó crecimiento, construyó un nodo y eso hace ahora que le sea más accesible construir una red de acceso.

La red de transporte de CFE podrá cubrir el territorio nacional, pero sus redes de alta tensión, que es donde regularmente se cuelgan esos cables de fibra, no necesariamente pasan por todas las poblaciones y entonces habrá qué hacer inversiones para llevar tendidos de fibra o por espectro a todos los poblados que el gobierno tiene interés de conectar o elegir a cuál de ellos deja desconectado.