Renato Ohno es gerente de Furukawa Electric para México y América Central, y tiene por misión conseguir contratos para el despliegue de redes de fibra óptica por todo el territorio mexicano, sea con el gobierno o con entes privados. Hace unas semanas, ganó un contrato de uno de los operadores de triple play más importantes del país, con lo que avanza en su intención de convertirse en un proveedor de escala nacional para los carriers de telecomunicaciones, pues ya en soluciones de cableado estructurado para edificios tiene un mercado de 24 millones de dólares este 2019.

Ohno reconoce que empresas del sector de telecomunicaciones se han acercado a Furukawa para conocer su diagnóstico acerca de las redes troncales que el gobierno mexicano está por colocar en el mercado, las de CFE y Telecomm, pero en tanto las dependencias rectoras de esos proyectos se retrasen en la facilitación de información o repentinamente “cambien las reglas para los jugadores”, confundirán a la industria con distintos planes y entonces se antojará difícil que alguien pueda interesarse en una red con la que, dice Ohno, se podrían configurar los primeros despliegues de productos de 5G “más allá de la Ciudad de México”.

—La planta de Furukawa en Mexicali, la única suya en el país en cuanto a fabricación de productos de fibra óptica, está por llegar a los 18 meses en operación y estimaban ampliar la capacidad en espacio, máquinas y gente, esto de lograrse contratos con empresas nacionales. ¿Ya se ha conseguido?

—Mexicali sigue exportando aproximadamente un 80 a 82% de su producción a Estados Unidos, porque, en principio, ese fue el objetivo cuando nos instalamos allí en 2017; porque los hogares en ese país demandan más fibra óptica y están mejor conectados. Nosotros esperamos que eso también lo observemos pronto en este lado.

Crecer capacidad adicional lo tenemos pensado también, pero va conforme las condiciones del negocio lo permitan. Aquí en México ganamos un proyecto para la parte de servicios de un operador de triple play muy grande; un operador muy reconocido a nivel México y creemos que esa inversión se notará en sus informes financieros. Contratos como ese son los que nos hace mantener estos planes de crecimiento.

De momento decidimos ampliar primero la capacidad de la fábrica en Colombia, porque allá ganamos anteriormente un contrato muy grande de telecomunicaciones y era necesario mejorar la producción en esa planta, pero saliendo de esos proyectos, se incrementará la capacidad en México; eso ya está planeado.

—En estos momentos, ¿en qué nicho ven más oportunidades como proveedores de soluciones de fibra óptica? ¿Son la redes troncales oportunidades para ustedes?

—Fibra se va a utilizar en todos lados, eso está claro; lo que no lo está son algunos planes. Nosotros estamos organizados en atender la demanda con los operadores y con la conectividad en edificios. En industria, estamos colaborando más con redes de acceso; con gobiernos, vemos oportunidades en temas de Smart Cities con soluciones de seguridad y conectividad. Y está el mercado de cableado estructurado, ese es uno que en América Latina reporta unos 504 millones de dólares, de lo que México representa 24%, en 2018, unos 125 millones de dólares, pero creemos que este país tiene más del doble de potencial en ese número. Si esto marcha bien, México, en cableado estructurado, iremos saliendo con ventas de 24 millones de dólares en 2019 y creceremos 42% en el plan hacia 2023, unos 32 millones de dólares.

—Y como fabricantes de soluciones, ¿tienen un diagnóstico para las redes troncales del gobierno?

—Son proyectos desafiantes. A nosotros algunas empresas interesadas (en los proyectos de las redes troncales) se nos han acercado para ver cuál es nuestro punto de vista y entender los beneficios para ambos lados, la empresa y el consumidor.

Pero para ello, hay que tener toda la información bien consolidada. Hay que tener claro dónde están los equipos; cuántos tramos son; si son regionales o nacionales; en qué estado están de mantenimiento y por cuánto tiempo van a dar la concesión y cuánto van a tardar los permisos para la implementación, porque muchas veces eso es un problema y termina retrasando el proyecto; eso es algo que se debe tener bien considerado para minimizar los riesgos. Técnicamente debe evaluarse bien lo que se va licitar en un lado y analizarse a competir por otro lado.

—Nos han dicho que es una red troncal de alcance nacional, se entendería entonces que interconecta todo el país y con un estado general de mantenimiento adecuado.

—Entendemos que la red de CFE es la más grande del país junto con otras como la de Telmex y que llega a muchos rincones. Pero también creemos que no es homogénea. Nosotros, en algún momento, suministramos 1,000 kilómetros de fibra óptica de última generación y eso habrá sido entre 2008 y 2010. No sabemos si los colocaron todos juntos en un mismo tramo o en qué tramos los pusieron, pero sí que esos cables fueron preparados para durar no menos de 25 años con toda eficiencia. Nosotros lo vendimos y ellos lo pusieron. Para que una red así funcione, depende de las condiciones en las que se encuentre el cable.

Algunos de esos cables van sobre las torres de transmisión, que cuelgan a lado de los cables de transporte de energía; otros, es posible que los tiren en suelo y por eso debe conocerse si es un cable de buena calidad y preparado para estar allí, ante condiciones de humedad, sol, polvo, viento, todo debe conocerse.

—¿Habría problemas técnicos para un posible concesionario de la red troncal a la hora de “enchufar” su propio cable con los hilos que eran de CFE? ¿Lo cree posible?

—Hay que tener claro que mientras no se sepa mucho del proyecto, no se puede comentar mucho. Lo que es cierto, es que no es una red toda homogénea y que esa es una red de transporte que habrá que conectar con redes de acceso, lo que llaman última milla.

Entre una red de transporte y una red de última milla debe haber compatibilidades. Suponiendo que se ve bien el cable, pero por las condiciones del ambiente, el cable no está bien, habría una mala calidad del núcleo transmisor o que esté deslocalizado, “movido” y eso va a generar una pérdida de luz. Cuando la luz viaje de un hilo a otro hilo, a siempre ojo simple se verá bien, pero el núcleo no estará bien alineado y eso sería un problema de eficiencia. Para eso existen pruebas específicas de certificación de tramos de cuánta eficiencia genera y los interesados podrían preguntar por eso.

Aparte, ahora hay cables de siete núcleos; entonces habría por conocer qué tipo de cables son esos. También tenemos cables con potencia de siete núcleos y aunque eso será más común en el siguiente lustro, se tendría que identificar si es necesario “un conector”.

—¿Una red troncal necesariamente tendría que estar ajustada a la geografía del territorio o es posible que sólo esté con mayor presencia en alguna región?

—Habría que ver lo que se está considerando. Eso es lo que nos falta conocer bien. Considerando los hilos disponibles que se están licitando y cuál es su distribución, es cuando se podría augurar más sobre sus posibilidades.

Quizá sólo sean tramos troncales o sean anillos metropolitanos. Es allí cuando se puede pensar en el concesionario o el grupo de concesionarios que podrían interesarse, porque alguno puede pensar en que ya tiene anillos metropolitanos y necesita otro tipo de enlaces troncales o viceversa. Dependiendo de lo que ofrezca la CFE, vamos a tener una visión de lo que se ofrece y de lo que se necesita para implementar y entonces a quién haría sentido formular un plan.

—El hecho de que haya dos proyectos sobre lo mismo o casi lo mismo, ¿podría complicar la visión país de llegar al 5G?

—Hay que verlo por el lado de la oportunidad. Suena lógico que la 5G llegará primero a la Ciudad de México y poco a poco irá hacia el resto del país; allí, esta red de transporte o redes de transporte se podrán convertir proveedores de infraestructura para conectar las antenas y otros aditamentos, posibilitando el desarrollo de soluciones fijas o móviles, y convirtiéndose en un proveedor máster de transporte sobre fibra; allí, si vuelven atractivos esos proyectos, se puede crear un pilar para llevar las redes 5G más allá de la Ciudad de México.