La competitividad es, hoy, un factor determinante para demostrar el crecimiento y desarrollo de un país. Un indicador que nos permite conocer la manera en la que una nación se está desempeñando en diversas áreas, como la educación, tecnología, salud, instituciones, infraestructura, etcétera.

En la actualidad, existen diversos organismos, tanto internacionales como nacionales, que se encargan de medir el nivel de competitividad de los diferentes países, tomando como base datos duros (como las tasas de empleo, inflación, inversión) o de percepción (como seguridad, corrupción, transparencia).

Los principales rankings de competitividad, a nivel global, son los elaborados por el Foro Económico Mundial (WEF), por el Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD) y por el Banco Mundial; a nivel nacional, destacan los que hacen el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

A finales de mayo pasado, el IMD Business School dio a conocer la más reciente edición de su Índice Mundial de Competitividad, en el cual, nuestro país registró un nivel de competitividad similar al que tenía en 1997.

México ocupó la posición número 51 de 63 países evaluados, un lugar que representa una caída de tres posiciones respecto al año anterior, y el lugar más bajo en el que ha estado desde 1997, año en el que se le incluyó en el ranking.

El descenso que México experimentó este año se explica por diversas razones. Según la IMD Business School, es el resultado del deterioro que nuestro país experimentó en su desempeño económico, eficiencia gubernamental y en la facilidad para hacer negocios.

De manera más específica, las áreas en las que México fue peor evaluado son comercio internacional, legislación comercial, marco institucional, contexto social, infraestructura básica y tecnológica, salud y medio ambiente, y educación.

El panorama no es muy alentador, sin embargo, y tomando en consideración todos estos elementos, ¿existe alguna forma en la que México pueda mejorar su competitividad? Según la IMD Business School, sí.

La institución señala que, para lograrlo, los principales desafíos que tiene nuestro país son trabajar en mejorar la relación con los Estados Unidos y darle continuidad a la implementación de las reformas estructurales de educación y energía.

De igual forma, plantea la necesidad de promover un incremento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3% o 4%, mediante el crecimiento del mercado interno, e incentivar una mayor inversión pública en infraestructura y en vivienda.

Esto puede lograrse a través de las distintas fortalezas con las que México cuenta, y que son destacadas por el IMD Business School, como las horas de trabajo, el costo de vida, la tasa de desempleo entre jóvenes y la presencia de grandes corporaciones.

Los países más competitivos

Este año, no hubo cambios respecto a cuáles son las cinco economías más competitivas del mundo, no obstante, sí se presentaron modificaciones con respecto a la posición que éstas ocupan. Estados Unidos, por ejemplo, regresó al primer lugar del Índice, escalando tres posiciones.

En contraste, Hong Kong descendió un lugar, quedando en la segunda posición del Índice Mundial de Competitividad 2018 del IMD Business School, seguido de Singapur, Holanda y Suiza.

El regreso de los Estados Unidos a la cima se explica, según el instituto, por el impulso que registró gracias a su desempeño económico e infraestructura, mientras que otros países, como Hong Kong, optaron por un enfoque diferente, apostándole a su eficiencia gubernamental y comercial.

El ranking, un referente global de competitividad

El Índice Mundial de Competitividad se publica cada año, desde 1989, por el Centro de Competitividad Mundial del IMD, un grupo de investigación dentro del Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD), ubicado en Suiza.

El ranking, que se ha convertido en un referente global en materia de competitividad, mide a ésta en términos de las habilidades que tienen las naciones para crear y mantener un clima que permita competir a las empresas establecidas en su territorio.

La posición de los diversos países que conforman el listado es otorgada con base en el análisis que el centro hace a través de diversos factores y variables, entre los que destacan el desempeño económico, la eficiencia gubernamental, la facilidad para hacer negocios y la infraestructura.

El análisis toma en cuenta datos duros de los países evaluados, como estadísticas nacionales de empleo y comercio, así como datos de percepción, conformados por una encuesta de opinión ejecutiva, en la que se mide la opinión empresarial sobre diversos temas como la corrupción, preocupaciones ambientales y calidad de vida, entre otras.