Estados Unidos eliminará a partir de este martes uno de los tres pilares primordiales en que se basa la Organización Mundial de Comercio (OMC): el sistema de solución de diferencias.

Las otras dos funciones esenciales de OMC son, por una parte, la administración de los acuerdos derivados de la Ronda Uruguay, y por otra, la negociación de nuevas disciplinas y reducción de aranceles y otras barreras al comercio.

A partir de este 10 de diciembre, el Órgano de Apelación, una segunda instancia en la solución de disputas, será paralizado al sólo quedar con uno de sus siete jueces (expertos, en el argot de la OMC), por la renuencia de Estados Unidos a reemplazarlos.

Estados Unidos ha tomado esa determinación como una medida de presión para generar una reforma interna a la OMC, con el propósito de reducir el número de miembros clasificados como “en desarrollo” y mermar sus beneficios consecuentes, así como aclarar las disposiciones vinculantes en materia judicial, erosionando lo que se perfila como un sistema de “justicia” y llevándolo más a uno “conciliatorio” a través de negociaciones.

También Estados Unidos ha dicho en repetidas ocasiones que el organismo sobrepasa su mandato y crea leyes en lugar de interpretar los acuerdos de la OMC.

El Entendimiento sobre Solución de Diferencias de la OMC proporciona un medio exigible para que los miembros resuelvan disputas sobre los compromisos y obligaciones de la OMC.

Así, en forma acumulada, la OMC ha procesado casi 600 disputas, y Estados Unidos ha sido un usuario activo del sistema de solución de controversias.

Los partidarios del sistema de comercio multilateral consideran que el mecanismo solución de diferencias es un éxito importante. Al mismo tiempo, algunos miembros, incluido Estados Unidos, sostienen que tiene deficiencias de procedimiento y ha excedido su mandato al decidir los casos.

Debido a esto, desde 2016, Estados Unidos ha vetado el nombramiento de panelistas para el Órgano de Apelación de la OMC (el organismo de siete miembros que revisa las apelaciones de los miembros de la OMC de las conclusiones de un panel en un caso de disputa), ya que sus periodos en funciones expiraron.

Esto ha dejado al Órgano de Apelación con tres panelistas, el número mínimo para escuchar una apelación. El 10 de diciembre de 2019, los términos de dos de los juristas restantes expiran, dejando al órgano incapaz de escuchar nuevos casos, y posiblemente incapaz de terminar los casos existentes. Esta acción podría hacer que el sistema solución de diferencias sea ineficaz.

Por lo pronto, la Unión Europea, que ha tratado de crear una alternativa temporal al Órgano de Apelación, presentará una herramienta legal más adelante esta semana que le permitirá imponer sanciones comerciales contra los países incluso después de que el sistema de la OMC se congele, informó el diario The Financial Times.

Aunque no está dirigido explícitamente a los Estados Unidos, la nueva regulación de aplicación permitirá a Bruselas aumentar los aranceles contra las importaciones de países que buscan frustrar los litigios de la OMC al apelar casos a un Órgano que ha dejado de funcionar.

La Unión Europea ha propuesto una versión temporal ad hoc del órgano de Apelación mientras la versión completa está pendiente, y hasta ahora ha sumado a Noruega y Canadá.

Según The Financial Times, los funcionarios de la Unión Europea dicen que esperan que economías más grandes como China, Rusia y Brasil se unan a su sistema temporal una vez que el principal organismo de la OMC haya dejado de funcionar.

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