Los aeropuertos españoles comenzaron a recibir a los primeros visitantes de la Unión Europea y del espacio Schengen (a excepción de Portugal) después de que España reabrió sus fronteras tras tres meses de estado de alarma motivados por el coronavirus.

La red de aeropuertos de AENA recibió 100 vuelos el domingo provenientes de la Unión Europea y del espacio Schengen, aunque en total se realizarán unas 650 operaciones (salidas y llegadas). Fuentes de AENA explicaron que de estas 650 operaciones, unas 325 serían llegadas. Además de esos 100 vuelos, otros 225 serían domésticos.

Las llegadas que recibía España eran de terceros países, de una lista limitada. Los vuelos estaban justificados por situaciones como expatriaciones, por motivos de trabajo o de residencia. Por lo que los aeropuertos españoles se  prepararon para recibir a los nuevos pasajeros y garantizar “que vengan en condiciones de seguridad para ellos mismos y para quienes los acogen”, según explicó el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Illa supervisó junto al ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, las medidas de seguridad puestas en marcha en el aeropuerto madrileño para la prevención del coronavirus. Los viajeros que lleguen a España tendrán que pasar tres filtros de seguridad. El primero de ellos estará basado “en las declaraciones responsables” de los visitantes, donde se solicitará al viajero información sanitaria, y también aquella relacionada con su hospedaje en España o los lugares que visitará. Un segundo filtro será de temperatura y el tercero, “visual”.

Si algún visitante no supera alguno de estos controles “primarios”, el viajero pasará a ser atendido por un médico de Sanidad Exterior que, según el diagnóstico, podrá derivar al paciente al servicio sanitario español.

Respiro, pero no suficiente

La reapertura del tráfico aéreo en Europa dio cierto respiro a la compleja situación de las  aerolíneas, que reanudaron sus vuelos, con julio como primer mes con una actividad remarcable.

No obstante, la operativa quedará muy alejada de la planificación previa a la pandemia, de modo que los ingresos que dejarán de percibir las compañías ascenderán a 16,800 millones de dólares (15,000 millones de euros) solo en España. Este dato tiene en cuenta la facturación que las diferentes aerolíneas tienen en un país concreto, con independencia de su sede.

Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), España será uno de los países donde las aerolíneas resultarán más castigadas. La causa está en el hundimiento del 59% del tráfico que se espera para este ejercicio, en línea con la mayoría de países.

Existe un indicador en el que España sale peor parada: el empleo que puede resultar afectado. Según IATA, 983,100 puestos de trabajo están en riesgo, muy por encima de los 732,500 de Reino Unido y los 550,000, aproximadamente, de Turquía y Alemania.

La gran pérdida que sufrirá este sector poco a poco se ve reflejada, tan sólo en  mayo llegaron a España solo 43,694 pasajeros procedentes de aeropuertos internacionales, un 99.5% menos que en ese mes del año pasado, con lo que suman tres meses consecutivos de impacto del parón de actividad derivado de la lucha contra la pandemia del coronavirus.

Los datos publicados Turespaña reflejan que el 9.8% vino en compañías de bajo coste, un 99.9% menos que en mayo del año pasado, y los que lo hicieron en aerolíneas tradicionales (el 90.2%) cayeron un 98.9 por ciento.