Durante los primeros ocho meses del mandato de Andrés Manuel López Obrador, en el país se han perdido 72,547 empleos, con lo que se trata del inicio de sexenio más débil en materia de empleo formal desde la Presidencia de Vicente Fox Quesada, quien durante sus primeros ocho meses cargaba una cifra de 360,938 trabajos formales perdidos.

Una diferencia importante es que el primer año de gobierno de Vicente Fox se vio marcado por la crisis económica internacional desatada por la explosión de la burbuja financiera de las empresas tecnológicas denominadas “punto com”.

El saldo del presidente López Obrador se da luego de que su administración iniciara con un conteo de 20 millones 457,926 trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) al 30 de noviembre del 2018, stock que al 31 de julio del 2019 fue de 20 millones 385,379 empleados asegurados, es decir, 72,547 personas menos.

Diciembre difícil

Lo anterior se explica en parte por la fuerte pérdida de empleos estacionales de fin de año, que en diciembre pasado se contabilizó en 378,561 plazas, la mayor en términos absolutos desde que existen registros en el IMSS.

De modo que los 306,014 empleos que se han generado de enero a julio —dato reiterado por el gobierno federal en el Primer Informe de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador— no han sido suficientes para compensar la notable baja de trabajadores formales en diciembre pasado.

En contrapunto, el salario mínimo tuvo un avance de 16.2% a partir del 1 de enero del 2019 a 102.68 pesos diarios, “como nunca en muchos años de neoliberalismo”, dijo el mandatario en su mensaje.

El ingreso mínimo se elevó 100% en la Zona Libre de la Frontera Norte, a 176.72 pesos, con lo que, “por primera vez en la historia, se fijó el salario mínimo considerando la Línea de Pobreza por Ingresos definida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

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