De nuestra cocina a tu mesa es el nuevo lema de Cibeles Eventos, empresa familiar basada en Oaxaca, que a partir de la pandemia incursionó en la entrega de alimentos preparados a domicilio como alternativa para sobrevivir.

Su directora, Cibeles Ramírez (quien llegó a coordinar una comida en Nueva york para más de 2,000 integrantes de la comunidad oaxaqueña), sabía que debían marcar la diferencia, el primer tema fue contar con su propio protocolo sanitario, el cual colocaron en su cuenta de Facebook.

Ahí se explica cómo gran parte de los productos se envasan al alto vacío. Los alimentos se meten en una bolsa que posteriormente se coloca en una caja de plástico que sus colaboradores entregan en sus propias camionetas. Al llegar al domicilio, abren la caja y los clientes toman su pedido. Su método genera certeza a sus clientes.

“Teníamos una máquina de alto vacío que no empacaba líquidos y se nos complicaba, por ejemplo, para los moles. Nuestro proveedor de bolsas nos recomendó comprar una para los alimentos líquidos y decidimos invertir en un momento complicado. Nuestra fortaleza es el sabor de la comida que está a cargo de mi mamá, que es cocinera de tercera generación. También conté con el apoyo de una persona que ya envasaba alimentos”, comentó en entrevista.

En la empresa laboran 10 personas y cuando realizan un banquete, en condiciones prepandemia el número se incrementaba “significativamente”. Mientras estaba el semáforo rojo, establecido por las autoridades sanitarias, las ventas fluían y cuando llegó el amarillo la afectación fue notoria porque la gente empezó a salir de casa.

El desánimo terminó cuando un excompañero escolar la contactó por sus redes sociales y se convirtió en su asesor. Él vive en Dubai y cuenta con amplia experiencia en una transnacional de bebidas.

“Sugirió que además de la comida tradicional agregaran un nuevo menú ligero al que llamamos Deleite, que puede ser: pechuga plancha, pescado al mojo de ajo, que se hacen al momento y se envían en otros recipientes. Solamente la milanesa se empaca al alto vacío”, explicó vía telefónica.

En esas reuniones también se planteó la idea de crear menús para el fin de semana: jueves de sabor, sábado de tortas o domingos de antojo. En todos los alimentos se encuentra el toque de la comida tradicional que además de la ciudad de Oaxaca ha llegado a la Ciudad de México o Veracruz.

Ahora, sin querer, se están preparando para dar nuevos pasos: vender en otros estados y llegar al mercado de oaxaqueños en Nueva York, que incluye su marca gourmet de mole orgánico.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx