El nuevo modelo laboral, en vigor desde 2019 y que inició su implementación el 1 de octubre de 2020 con la creación de los Tribunales Laborales y el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, ya no contempla al tripartismo -patrones, sindicatos y gobierno-, “ya no cabe”, afirmó Sergio Javier Molina Martínez, consejero de la Judicatura del Poder Judicial de la Federación.

Durante su participación en en la conferencia “Avances de la reforma laboral en el Poder Judicial”, dijo que el modelo del tripartismo no sólo se agotó en México, “para los órganos de solución de conflictos, no hay mayores organismos de resolución de conflictos por sectores ni en Latinoamérica o Europa. No es que se haya agotado el tripartismo, hay modelos que garantizan el tripartismo en otras dependencias, en el caso de México está Fonacot o la Consami, pero no más en el modelo de justicia laboral”.

Cabe señalar que en el modelo laboral anterior había representantes de los tres sectores, y éstos se han ido terminando en la medida en la que se implementa la reforma y cuya primera etapa fue en octubre de 2020 e incluyó a 8 estados; y el primero de noviembre próximo entra en vigor la segunda etapa para 13 entidades del país.

El magistrado Molina Martínez dijo que “inclusive esta situación fue impugnada de inconstitucional en la Suprema Corte, es decir, que el Centro Federal de Conciliación tendría que estar conformado por sectores tripartitas y la Suprema Corte dijo: “no”. “El modelo de justicia laboral constitucionalmente ya no acepta el tripartismo en el modelo laboral”.

Agregó que desde luego que el diálogo social que fomenta la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sigue vigente, “este modelo no va a resolver por sí sólo todas las distorsiones en el mundo laboral, es una manera de resolver los conflictos, los temas, de organizarlos, pero por sí sólo no va a suceder, de tal forma que el diálogo es determinante para el cambio”.

Juicios de 4.5 meses 

En el foro organizado por Coparmex, Molina Martínez comentó que hasta ahora  no ha habido desaciertos en la implementación de la reforma; “hemos tenido calibraciones para el ingreso de asuntos. Nuestros tribunales tienen que estar en función de las cargas de trabajo que se van desarrollando por los últimos cinco años; sin embargo, nuestra fuente directa son las juntas”.

Los aciertos, afirmó, “están reflejados en un promedio en una duración de 4 y medio meses promedio, es el estándar, en el que se están resolviendo los asuntos, aproximadamente, esto es algo fundamental para que se adviertan las diferencias en el modelo, están plenamente legitimados nuestros jueces y todo el personal”.

kg