El heredero y patrón de hecho de Samsung, Lee Jae-yong, encarcelado por un escándalo de corrupción, compareció este jueves en Seúl en la apertura de un juicio por la polémica fusión de dos filiales que le permitió asumir el control del conglomerado.

Samsung, que figura entre los primeros fabricantes de smartphones y chips del mundo, es de lejos el mayor de los "chaebols", los imperios industriales familiares que dominan el mundo de los negocios en Corea del Sur, la doceava economía del planeta.

Estas dinastías familiares a menudo cuentan solo con una pequeña participación en su conglomerado, pero lo controlan a través de montajes financieros complejos de participaciones cruzadas en sus filiales.

Sobre el papel, Lee, nieto del fundador del conglomerado, es el vicepresidente de la firma insignia del grupo, Samsung Electronics.

Fue despedido por manipular los precios y abuso de confianza en relación a la operación que permitió en 2015 a Cheil Industries, filial especializada en moda, alimentación y ocio, tomar el control de Samsung C&T (BTP) por 8,000 millones de dólares.

Un portavoz del tribunal confirmó a la AFP que Lee estuvo presente en la audiencia.

Era el principal accionista de Cheil Industries y Samsung es sospechosa de haber subvaluado artificialmente C&T para dar al heredero una participación mayor en la entidad nacida de la fusión.

Ello permitió consolidar su control con vistas a una sucesión suave al frente del grupo que todavía estaba dirigido por su padre Lee Kun-hee, fallecido el año pasado.

Los abogados de Lee Jae-yong siempre han sostenido que todo lo que hizo en el marco de la fusión fue legal.

Lee Jae-yong purga actualmente una condena de dos años y medio de cárcel por corrupción y desvío de fondos en un escándalo que llevó a la destitución y al encarcelamiento de la expresidenta surcoreana Park Geun-hye.

Artífice del despegue mundial de Samsung, su padre Lee Kun-hee legó a su muerte en octubre a sus herederos una fortuna inmensa pero también un impuesto de sucesiones de unos 13 billones de won (9,700 millones de euros) cuya primera parte debe ser pagada a finales de mes.

Samsung tiene un papel crucial en la economía surcoreana.

"Lo que es más problemático", observa Vladimir Tikhonov, profesor de estudios coreanos en la Universidad de Oslo, "es el intento de perpetuarse sin ninguna forma de objeción en una dinastía real en una empresa que es responsable del 20% del PIB surcoreano".

"Los principales actores de Samsung son sus accionistas, incluso los más pequeños, sus empleados y la sociedad surcoreana como un todo", dice a la AFP.

"Es demasiado grande para ser una propiedad dinástica".