La posición geográfica de México lo convierte en depositario de grandes cantidades de tierra, sol, viento y agua, razón por la cual, si no se optimizan estos recursos con ayuda de nuevas herramientas tecnológicas, el cambio climático será un factor que influirá de manera negativa en el destino de muchas familias que se dedican principalmente al campo.

En el marco de la Cumbre Juvenil de Agronegocios y Seguridad Alimentaria 2018, organizada por la Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca, se advirtió que las actividades rurales lucen cada vez menos renovadas, trayendo como consecuencia un abandono de los campos por la falta de generación de ingresos.

La organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda que un país produzca 75% de los alimentos que su población consume; de acuerdo con estos mismos indicadores, México produce 55%, por lo que es necesario centrar esfuerzos e iniciativas para generar al menos 20% adicional que se tiene en déficit.

Alternativas tecnológicas

Actualmente, el crecimiento y el desarrollo del campo deben ir acompañados del uso de las nuevas tecnologías y la innovación en las mismas, buscando sacar el mejor provecho de los recursos, perseverando la seguridad alimentaria de México y contribuyendo a prever una crisis dentro y fuera del país.

El uso de la nueva tecnología también puede ser aplicada hasta en los sectores en los que a veces suponemos que no tienen relación con ellas.

Agro M8

Agro M8 es una empresa que brinda información a través de sensores, dispositivos y actuadores electrónicos, que permiten optimización en el uso de agua y agroquímicos, ayudando a aumentar la producción de las cosechas y mitigando los problemas de contaminación y el uso desmedido de los recursos naturales.

Aarón Alberto Liceaga, director comercial de la compañía, explicó dichos sensores miden diferentes variables; los primeros se colocan en el suelo y calculan la humedad y temperatura; una segunda serie son los ambientales y evalúan la humedad en el aire, la temperatura, presión atmosférica, altitud, densidad del viento y diversos factores climáticos que afecten el entorno donde están creciendo las platas.

El último juego se enfoca en la medición en línea, son los más avanzados y costosos ya que proporcionan un pequeño laboratorio en tiempo real en el sitio que se está cultivando.

Sobre su precio, Liceaga señaló que dependerá de las necesidades de cada productor; sin embargo, cuentan con sensores de bajo costo, menores a 10 dólares, además de que no es necesario adquirir los tres juegos.

Asimismo, argumentó que el principal objetivo de estos dispositivos es disminuir las mermas lo cual, en su experiencia, se han logrado hasta en 35 por ciento.

“No hablamos de elevar la producción, que sin duda alguna es una consecuencia inmediata de la implementación de la tecnología, pero la primera consecuencia es la reducción de mermas que es de los problemas más graves que se enfrentan los agricultores, ellos más que elevar su producción buscan minimizar mermas”, explica.

Tukiba

La compañía Tukiba ofrece el servicio de monitoreo de cultivos, donde a través de drones y sensores conectados a la tierra miden el rendimiento de ésta.

“Como seres humanos ¿cómo te cuidas? Pesándote, midiéndote, lo mismo pasa con los cultivos, si medimos su temperatura, su índice, masa, el pH, se nos permite tener un diagnóstico temprano de enfermedades, reducir el costo en químicos”, dice Ricardo Bobadilla, director de Tukiba.

“La planta es un ser vivo, que necesita vacunas, cada vez son más potentes ya que los hongos evolucionan, mutan, entonces ¿cómo reduces eso?”, refiere.

Bobadilla aseguró que la tecnología que están implementado conecta unos módulos colocados en tierra y los monitoreos aéreos con un máster para que a través de internet se midan variables como temperatura, humedad, tanto en el suelo como del aire.

“Se miden cinco variables físicas del cultivo, con lo que es posible tener modelos predictivos y empezar a aprender cómo se comporta la siembra, cómo influyen los climas, cómo influye en su pH cierto químico, es un proceso constante”, explica.

Actualmente, se encuentran trabajando con cultivos de papa y su costo varía de acuerdo con las hectáreas a analizar.

“El servicio por hectárea es de 1,000 a 5,000 pesos por ciclo de vida, pero que le permite ahorrarse entre 15,000 a 20,000 pesos, además son dispositivos que duran de 10 a 15 años cambiándoles la batería”, refiere.

Greens mx

Es una empresa dedicada al cultivo de vegetales en áreas urbanas, utilizando la aeroponía como forma de cultivo y maximizando la utilidad del espacio por el aprovechamiento vertical en su método de producción. Cultivan sin sol, sin tierra y casi sin agua, combinando todos estos factores para tener mejor calidad, mayor frescura y más ciclos productivos que cualquier otro método de cultivo.

Itamar Pomerantz, director comercial de Greens MX, señaló que lo que están buscando es sembrar en lugares mucho más cercanos a la zona de consumo. “Lo que empezamos a desarrollar fue un sistema vertical para aprovechar la altura, lo hacemos en una zona hermética para evitar el uso de pesticidas, fungicidas y herbicidas. Ahorita la zona productiva la tenemos en Naucalpan, Estado de México, que es a dos o tres kilómetros de distancia de la zona de consumo”.

Explicó que el principal objetivo de este método es acercar los alimentos a los consumidores finales y evitar que pasen demasiado tiempo en el transporte aunado con el uso de pesticidas.

“Ahorita empezamos con una bodega de 50 metros cuadrados, pero podemos alcanzar una producción de 130 metros cuadrados netos. Además, como cosechamos y cultivamos constantemente, nos alcanzan entre 13 y 15 ciclos al año de cosecha”, explica.

“Hay mucha necesidad de comida, hay mucho desperdicio y la agricultura es una industria que se ha dedicado a evolucionar, pero nunca se ha dedicado a innovar, siempre se han creado diferentes herramientas que ayudan al manejo de tu campo de una manera mucho más eficiente, pero nunca de se ha tratado de cambiar el proceso”, dice.

Pomerantz reconoce que por el momento resulta muy costoso llevar a cabo esta tecnología, por lo que se sigue trabajando en los procesos para hacerla más accesible y pueda llegar a los hogares.

alba.servin@eleconomista.mx