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Goza de una excelente forma y va muy bien ; no obstante, la industria automotriz mexicana no dejará de ser prioridad en las políticas públicas del actual gobierno federal, pues existen diversas áreas, como la formación de capital humano o logística, en las que hay que intensificar el trabajo para que el auge del sector no se detenga, dijo Rogelio Garza Garza, subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía.

El funcionario destacó los frutos que se han cosechado, como los 23,500 millones de dólares de inversión extranjera directa que se han recibido en los últimos ocho años, pero admitió que de no incrementarse con rapidez la disponibilidad de recursos humanos calificados y la oferta de infraestructura de comunicaciones, la industria podría enfrentar cuellos de botella, motivo por el cual la Secretaría de Economía no ha bajado ni bajará la guardia en su estrategia de política automotriz.

En entrevista con El Economista, quien fuera director general de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti) del 2001 al 2013, admitió que ha habido piedras en el camino, como el conflicto originado en Nuevo León con la instalación de Kia por el supuesto incumplimiento de condiciones hacia la armadora, pero categórico afirmó que eso no se volverá a repetir, al tiempo que manifestó su optimismo por la participación de México en el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés), pues el acceso a más mercados catalizará la industria nacional.

¿Qué está haciendo el gobierno federal para que el momentum de la industria automotriz no se detenga?

Una política de fomento industrial tiene cuatro pilares fundamentales: Uno, desarrollo del capital humano. Si queremos ser el país del valor agregado que compita en las industrias como la aeroespacial, la química, la biotecnología, tenemos que generar el capital humano calificado. El segundo es el encadenamiento productivo. Junto con ProMéxico trabajamos para desarrollar proveedores con las marcas terminales y con los first and second, que son los primeros y segundos niveles para poder empezar a trabajar la cadena.

El tercer pilar es un fuerte impulso a la innovación, apoyo a los centros de diseño, a los centros de prototipado, a los centros de pruebas. Queremos que cada vez más los centros de diseño vengan para acá, no sólo del vehículo, sino de las autopartes, de la ingeniería, de los procesos. Y el cuarto pilar es el tema de clusterización, de cómo a través de los clústeres empezamos a trabajar en eficiencia logística, de aduanas, de centros de almacenamiento y de distribución. Ejemplos de ello son el clúster automotriz de Aguascalientes, de Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, el del Bajío y el clúster de Nuevo León.

¿Existe el riesgo de cuellos de botella en capital humano y en logística con el auge del sector?

En el pilar de desarrollo humano tenemos reuniones con las diferentes industrias para con ellos ir generando. Veo el tema de capital humano y se liga con regionalización. Y me voy al tema del Bajío, por ejemplo, donde sí hay un problema de escasez de recursos humanos certificado y calificado para el sector automotriz y aeroespacial.

Tenemos que generar capital humano y lo estamos haciendo con la SEP, con universidades tecnológicas, politécnicos, Conalep. Estamos acercando a la industria con ellos para crear programas que generen fuerza laboral con certificaciones adecuadas. En Aguascalientes ya se hizo una universidad tecnológica especializada para el sector y en San Luis Potosí se hará lo mismo.

En el tema logístico no tenemos un problema de cuello de botella en este momento, pero lo prevemos si no hacemos algo rápido. Las exportaciones de México han crecido en un millón de vehículos y los puertos son los mismos, eso va a empezar a generar saturación si el objetivo es incrementar casi otro millón al 2020. Tenemos que trabajar en la modernización de los puertos, en su infraestructura, para poder desahogar ese volumen creciente.

La industria pide ir más allá en el estímulo a la innovación, ¿habrá incentivos fiscales?

Bueno, en el tema estímulos estamos trabajando en presentar un esquema al Conacyt y la Secretaría de Hacienda para eso. Es un tema complicado, debo decirlo, en el pasado funcionó durante un tiempo y funcionó muy bien, y luego, por desgracia se tuvo que quitar porque se abusó un poco del esquema. Sin embargo, es un punto dentro de la agenda.

¿Cómo se va a mejorar la coordinación con los estados?

Eso lo tenemos muy estructurado y no teníamos ningún problema; esta confusión que hay con Kia en Nuevo León se va a resolver. Cuando una armadora llega a México y busca dónde instalarse, el gobierno federal le da las facilidades para instalarse en todos los lugares en los que se pueda, pero ellos escogen dónde se instalan. Lo de Kia es una confusión de cómo se firmó un convenio de apoyo sobre ciertos bienes públicos de apoyo para la planta. Son cosas que tienen alguna diferencia por cómo lo negoció el gobierno anterior.

¿El TPP va a ser un catalizador para la industria nacional?

Sin duda. Se vuelve a ampliar el mercado. Con el TTP se amplía a otros 11 países más que podemos tener como clientes, como proveedores. No sólo es para la venta final, sino para las autopartes, para muchas cosas que complementan el sector automotriz. Creo que en cada país hay oportunidades, Vietnam, Malasia, Nueva Zelanda, Australia. En todos hay oportunidades, sobre todo vemos mucha actividad en autopartes, que es donde puede haber mucha investigación y desarrollos.

Sobre el contenido regional para proteger la industria, que quedó entre 35 y 45%, yo diría que se hizo una gran labor del equipo negociador y no creo que deba haber preocupación. Ahora, que va haber competencia, sí, pero no hay que temerle, al contrario, hay que fortalecernos.

¿Tendremos más anuncios de nuevas plantas ?instalándose en México antes de que termine ?este sexenio?

Sí, va a haber más.

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