El acuerdo para modificar los términos de la estricta separación legal de las actividades de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) podría concluir en unir nuevamente en una sola gran subsidiaria a las seis empresas de generación en que se dividió la estatal para su operación en el 2016, dándole además prerrogativas para la transmisión y distribución de la energía, lo que en el corto plazo aumentará los ingresos de la empresa eléctrica nacional, poniendo en riesgo las inversiones a largo plazo en el sector eléctrico nacional.

La estricta separación legal de las subsidiarias y la forma en que se dividió a sus activos obedecieron a una lógica de competencia en el sector eléctrico, en que se buscó que incluso la gran empresa eléctrica nacional compitiera en los mismos términos que cualquier otro jugador. Sin embargo, los activos productores de las seis empresas de generación se basaron en portafolios equilibrados de todas las tecnologías, lo que trajo ineficiencias para su operación y pérdidas para la estatal en su totalidad, como argumentó la Secretaría de Energía.

Lo anterior, consideró Gonzalo Monroy, consultor de la firma especializada en energía GMEC, fue más producto de la política de generar con gas natural en los ciclos combinados del país que propiamente un mal diseño de la división de activos.

“Hay que recordar que la Ley de la Industria Eléctrica estableció el acceso en condiciones similares para todos los jugadores del país a los servicios de transmisión y distribución de la energía. Las condiciones para la operación de la CFE en materia de generación no resultaron óptimas por errores de implementación que ahora buscan corregir”, dijo.

En el acuerdo modificatorio de la Secretaría de Energía (que exenta la Manifestación de Impacto Regulatorio en la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria, con lo que cuenta con 10 días para recibir comentarios antes de su publicación en el Diario Oficial de la Federación) se estableció que la empresa o empresas de generación en que ahora quede dividida la CFE podrán realizar contratos de servicios con las subsidiarias Transmisión y Distribución, buscando economías de escala, lo que contradice la ruta de ampliar la competencia para que a través de eficiencias se busque reducir los costos de la energía para los consumidores y se invierta en infraestructura a lo largo de toda la cadena de valor.

Al invalidar los ordenamientos de regulación asimétrica de la CFE, con una Comisión Reguladora de Energía (CRE) debilitada en términos presupuestarios y de margen de actuación, se inhiben las expectativas de inversiones de otros jugadores en materia de generación, en primer término, y con ello sus necesidades de ampliar las redes de transmisión y distribución, lo que eventualmente afectará a la propia CFE.

Freno a avance del mercado

Arturo Carranza, consultor de energía de Mercury, explicó por su parte que la idea de que con mayor competencia se reducirían los costos de generación de energía y con ello las tarifas para los usuarios implica un proceso de largo plazo, mismo que se interrumpe con estas modificaciones, dejando un modelo inacabado al cual no se le permitió madurar.

“Se beneficia a la CFE, hoy pero no se ve hacia dónde se dirigen los esfuerzos porque se espera que la demanda de energía aumente, que haga falta más infraestructura en toda la cadena de valor y los recursos de la CFE son limitados y no se plantea un modelo equilibrado en que se incentive a otros jugadores sin que necesariamente se limite a la CFE”, consideró.

[email protected]