Bogotá, Col. Gracias al éxito de su primera subasta eléctrica de largo plazo, además de otros ocho procesos de mediano plazo para asignar energía en base firme y contratos bilaterales, Colombia añadirá 2,200 megawatts solares y eólicos a su canasta de generación al 2022, con lo que combinadas, estas dos tecnologías llegarán a 11% de la capacidad instalada nacional, y se sumarán a la base de 64% de generación hidroeléctrica con que cuenta el país andino.

Lo anterior, partiendo de una base de 60 megawatts solares y eólicos instalados en la actualidad, lo que implica un incremento de 36 veces en la instalación de estas fuentes conocidas como “renovables no convencionales”, cuyos proyectos representarán una inversión de 2,000 millones de dólares en los próximos dos años.

Así lo explicó la ministra de Energía y Minas, María Fernanda Suárez, durante su participación en el Colombia Investment Summit 2019, donde detalló que la meta de la presente administración en fuentes renovables no convencionales fue superada en 46%, ya que el objetivo del Plan Nacional de Desarrollo era instalar 1,500 megawatts de estas tecnologías. En línea con el Acuerdo de París, la meta del país será llegar a 17% de la capacidad instalada mediante solar y eólica al 2040.

“Tenemos la fortuna de contar con suficientes cuencas hídricas cercanas a centros de consumo, lo que nos permite planear incluso con la posibilidad de almacenamiento de energía. Pero también tenemos recursos solares y eólicos y es momento de aprovecharlos”, dijo. La ministra explicó que en la región norte del Caribe colombiano, desde Cartagena hasta la Alta Guajira y a la altura promedio de las torres eólicas de 80 metros, se alcanzan vientos con una velocidad de nueve metros por segundo, es decir, el doble del promedio mundial. Además, en la misma región, aunque tierra adentro en Guajira la radiación solar es 60% superior a la media mundial y al encontrarse dentro de la línea ecuatorial prácticamente no tiene cambios de estaciones, lo que representa un enorme potencial de negocios para esta zona, donde además la tasa de electrificación es de menos de 40 por ciento.

Colombia tiene una penetración eléctrica de 60% de sus habitantes, con lo que medio millón de familias en el país no cuentan con este insumo, y otro millón y medio de hogares cocinan con leña. Además, casi un tercio de la capacidad instalada eléctrica se basa en generación termoeléctrica principalmente mediante carbón.

En la ola de políticas de transformación y atracción de inversiones para “dar vuelta a la página” tras el proceso de pacificación de las fuerzas guerrilleras que sigue en marcha, la oportunidad de mejorar las condiciones de vida de la población mediante energía más limpia está ahí y deberá aprovecharse, explicó María Fernanda Suárez.

Tras el tropiezo de la primera subasta, la modificación de las bases de licitación lograron la semana pasada la adjudicación de nueve proyectos con una capacidad efectiva total de 1,298 megawatts, cinco de ellos eólicos y tres solares.

kgarcia@eleconomista.com.mx