Después de meses de advertencias sobre la cancelación del contrato para suministrar gas natural a la planta petroquímica Etileno XXI, este miércoles, el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó la conclusión del contrato de abastecimiento para la planta perteneciente a la empresa Braskem-Idesa, filial de la constructora brasileña Odebrecht.

“Me informaron hoy (miércoles) en la mañana que habían notificado a la empresa (del vencimiento del acuerdo), porque no se está corrigiendo el contrato leonino que se suscribió desde el tiempo de (Felipe) Calderón, que es contrario a la hacienda pública. Es un contrato con Odebrecht, esta empresa que es famosa por las extorsiones y por la corrupción”, dijo López Obrador desde Palacio Nacional.

El mandatario federal explicó que el contrato llegó a su fin y no será renovado, por lo que no deberá haber represalias ni penas contra su gobierno, ya que no se incumplió con ninguna responsabilidad.

“Entonces, ya no hay gas natural para la empresa, porque se venció el contrato. No se interrumpió, sino que llegó a su fecha límite y ya no se va a renovar.

“Sencillamente ya no hay contrato porque, además, hay denuncia de corrupción contra esta empresa. No han querido llegar a un acuerdo, quieren que se les siga vendiendo el gas, el etano, al 25% de su costo de mercado”, sostuvo el jefe del Ejecutivo.

Por ello, rechazó que Pemex o la Hacienda Pública sigan solventando el 75% restante, así como tampoco subsidiarán las multas de la empresa. “No podemos nosotros continuar con ese tipo de contratos porque nos convertimos en cómplices”, puntualizó.

Braskem acusa violaciones a sus derechos y leyes vigentes

La empresa petroquímica Braskem explicó que desde el 30 de noviembre se le notificó a su operación mexicana Braskem-Idesa de la negativa del Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas) para renovar el Contrato de Servicios de Transporte en Base Firme para el transporte de gas natural, por lo que al día siguiente bloqueó el ingreso de gas.

A través de un posicionamiento, consideró que tales acciones por parte del Cenagas, son “en desapego al contrato de base interrumpible con el contrato en vigencia y sin llevar en cuenta la solicitud de Braskem-Idesa de mantener 48 horas de suministro reducido para hacer un paro de sus operaciones de forma segura para las personas, vecinos y el medio ambiente”. 

Añadió que dicha situación han causado la suspensión total de los procesos de la planta, con las consecuentes y negativas repercusiones para la planta Etileno XXI, sus clientes, proveedores y empleados, y “también para los cientos de negocios que dependen de la cadena de valor, afectando a la petroquímica nacional y la economía en su conjunto”.

La compañía advirtió que dicha decisión “viola nuestros derechos incluyendo múltiples disposiciones jurídicas vigentes”. 

Asimismo, Braskem-Idesa señaló que reiteradamente ha manifestado su disposición a discutir con la autoridad la operación de Braskem-Idesa y sus contratos con las empresas del Estado mexicano, llevando propuestas de soluciones.

Por lo que piden que el Estado de Derecho y el respeto a la ley, “compromisos expresados por esta administración, guíen esta controversia y permitan rectificar las decisiones tomadas por el Cenagas que es una afronta a, entre otras cosas, la seguridad de las operaciones”.

La petroquímica anunció a la comunidad financiera nacional e internacional, a sus clientes, proveedores, empleados y colaboradores, que Braskem-Idesa en cumplimiento de sus responsabilidades fiduciarias y corporativas, tomaría acciones, en el marco de la ley, para la defensa de su derecho y patrimonio.

Desde agosto pasado, López Obrador advirtió que se debía revisar o incluso cancelar dicho contrato de suministro para Etileno XXI, pues, para él se trataba de un acuerdo “leonino” que se firmó en el gobierno de Felipe Calderón y se mantuvo durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto.

“Significó venderles gas de Pemex a precio bajo, más bajo que el precio del mercado (…) Pero no sólo eso, no cobrarles el transporte del gas y si Pemex, como sucedió, no tenía gas, tenía que importarlo para entregarle el gas a la planta de Odebrecht y si no cumplía, como sucedió en algunas ocasiones, tenía que pagarle una multa a la empresa. Hicimos la cuenta y tenían una ventaja, por decirlo de alguna manera, a favor de la empresa de más de 15 mil millones de pesos”, dijo en aquella ocasión.

El presidente también argumentó que dicho proyecto también necesitaba ser revisado, para darse a conocer toda la verdad sobre aquellos proyectos que están ligados al exdirector de Petróleos Mexicanos, Emilio “L”.

Posteriormente, el presidente informó que el contrato para suministrar gas a la planta filial de Odebrecht, se cancelaría debido a que los abogados de la empresa no aceptaron ningún tipo de arreglo.

“En vez de buscar una opción, se les estaba dando como alternativa el que se modificara ese contrato y que se les permitiera importar a ellos el gas y que ellos abastecieran con ese gas su planta.

"Pero los abogados o sus asesores, o están pensando de que pueden pasar, transcurrir los cuatro años y que ya con el nuevo gobierno van a volver por sus reales, entonces me decía el director de Pemex que no quieren ningún arreglo y se va a tener que cancelar el contrato de parte nuestra. Ya no se les va a abastecer de gas, porque no vamos nosotros a seguir manteniendo una relación de corrupción, no somos cómplices de corrupción”, agregó en noviembre pasado.