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Cataluña vive éxodo masivo de empresas
Banco Sabadell, CaixaBank y Gas Natural, algunas que decidieron cambiar de domicilio social.

Desde el 2012, más de 4,800 firmas han trasladado su domicilio social de Cataluña a otras comunidades autónomas. Es, con diferencia, la comunidad autónoma que más empresas pierde.
Durante la última semana, algunas de las mayores empresas catalanas y muchas de tamaño mediano han trasladado su domicilio social fuera de Cataluña a otras comunidades autónomas para despejar la incertidumbre sobre sus negocios.
En el caso de los grandes bancos, el objetivo está claro: cortar de raíz cualquier temor a quedar fuera de la eurozona, lo que podría provocar una estampida de depósitos. El resto podría tener otros intereses, como alejarse de la deriva secesionista, asegurarse de quedar dentro del mercado único o, incluso, evitar que sus datos fiscales sigan cayendo en manos de la Generalitat. Este éxodo se viene produciendo a lo largo de los últimos cinco años.
Desde el 2012, cuando el desafío secesionista empezó a coger fuerza, Cataluña ha sufrido una silenciosa pero contante sangría de 4,804 empresas que se han ido instalando en el resto de España, especialmente en Madrid, pero también en Baleares, Comunidad Valenciana, Andalucía o Aragón. A cambio, sólo 3,095 compañías han hecho el camino de vuelta, lo que supone la pérdida neta de 1,709 compañías. Estos datos los ha recopilado la agencia de rating española Axesor del Registro Mercantil al cierre de septiembre. Sin embargo, podrían ser bastantes más, ya que estos apuntes llevan semanas de decalaje y en los últimos días la fuga ha acelerado y cogido vigor, al activar el botón rojo empresas cada vez más grandes.
De hecho, algunas de las empresas que han trasladado su sede social al resto de España tienen un peso muy significativo en la economía catalana. Entre las deslocalizaciones más importantes de los últimos años se encuentran Procter & Gamble, Deutsche Bank, Pfizer, Merck, Manpower, Ogilvy, Uber, Derby Hotels, Naturhouse, Solvia (la inmobiliaria de Sabadell), Vall Companys, Suez Environement, Valeo, Mondelez, Schlecker y Coca-Cola (la embotelladora todavía se mantiene en Cataluña, aunque ha trasladado buena parte de su actividad). Muchas de ellas son empresas catalanas, pero otras son grandes compañías extranjeras que se instalaron en la región para acceder al conjunto del mercado español. Ahora, muchas de ellas han trasladado su domicilio a Madrid u otras regiones para evitar verse involucradas en la espiral secesionista.
Además, tanto la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España como la de Alemania alertaron hace unas semanas de que las empresas de sus asociaciones podrían trasladar su sede a otras comunidad en breve, dado que muchas cuentan con planes de contingencia para hacerlo en el menor tiempo posible si la situación se complica. Entre estas compañías se encuentran algunas tan importantes como FCC, Nike, Bayer, Volkswagen-Audi, Basf o Lidl. Entre las razones que aducen estas empresas para radicarse en otras comunidades se encuentra la seguridad jurídica para sus inversiones y sus ventas tanto a España como a otros países europeos.
Cambio de domicilio no elimina incertidumbre: analistas
Banco Sabadell y CaixaBank, los valores que han concentrado las dudas por la crisis catalana, han terminado la semana con fuertes caídas de 6.17% y 3.73%, aunque sus respectivos cambios de sede a Alicante y Valencia permitieron que las caídas cedieran en intensidad.
Con el cambio de sede, las empresas catalanas han conseguido dar una muestra de “fortaleza” a sus accionistas, ya que les indica que “van a hacer lo que sea para proteger sus inversiones en escenarios de riesgo”, según Alfonso de Gregorio, de Gesconsult.
Es más, el experto considera que la inacción hubiera sido peor para estos valores, “sobre todo los bancarios”, debido a que la salida de clientes suele ser muy rápida y difícil de atajar. Además, han tenido efectos políticos colaterales, a juicio de Pablo García, de Alphavalue, ya que, con su salida de Cataluña, han dado la espalda a la deriva secesionista de la región. “Ha sido un hito fantástico”, dice García.
A pesar del paso dado, aún quedan retos por superar. “No hay aversión en el mercado hacia las empresas catalanas, pero sí un poco de recelo por parte de los inversores”, asegura Enrique Zamácola, de Link Securities.
Los analistas coinciden en que con el cambio de domicilio no se terminan las dudas de este tipo de empresas.
“Las industriales tendrán más problemas que las especializadas en servicios ya que en casos como Abertis o Inmobiliaria Colonial, es inviable trasladar sus activos, en este caso, una red de autopistas o su parque de oficinas”, aseguran algunos expertos.