Un juez brasileño otorgó protección por bancarrota al grupo de ingeniería Odebrecht, iniciando el proceso para la reestructuración de su deuda por 51,000 millones de reales (13,000 millones de dólares).

Odebrecht, en el centro de un escándalo por corrupción que se extendió por América Latina, solicitó protección por bancarrota el lunes, comenzando una de las mayores reestructuraciones de deuda en la Corte en Latinoamérica.

El juez de quiebras de São Paulo, João de Oliveira Rodrigues, designó a la firma Alvarez & Marsal como administradora de la Corte para Odebrecht y le dio a la compañía 60 días para presentar un plan de reestructuración para ser aprobado por los acreedores.

Rodrigues dictaminó que los acreedores no pueden vender acciones en otras unidades de la firma, que fueron comprometidas como colateral. Odebrecht solicitó la medida el lunes, asegurando que sus participaciones en la petroquímica Braskem SA, la empresa de perforación costa afuera Ocyan SA y la unidad de etanol Atvos son esenciales para la reestructuración.

Entre los principales acreedores de Odebrecht se encuentran seis bancos y un fondo de inversión, con un total de 33,000 millones de reales en deuda con Banco Bradesco SA, Itaú Unibanco Holding SA y Banco Santander Brasil SA, además de los bancos estatales Banco do Brasil SA , Caixa Econômica Federal y BNDES.

Las deudas del holding superan 98,000 millones de reales (25,192 millones de dólares), aunque del monto total, cerca de 84,000 millones de reales (21,595 millones de dólares) son créditos concursales y están sujetos a recuperación judicial.

No obstante, ODB aclaró que, de esos 84,000 millones, alrededor de 33,000 millones de reales (8,483 millones de dólares) son deudas contraídas entre las propias compañías del grupo. Al acogerse a la ley de quiebras, el holding dejó fuera del perímetro de recuperación judicial, entre otras, a la petroquímica Braskem, Odebrecht Ingeniería y Construcción y Ocyan, consideradas como “bienes esenciales” para la supervivencia del grupo.

La administración del conglomerado indicó en un comunicado que el pedido de “recuperación judicial se convirtió en la medida más adecuada” para posibilitar la “conclusión exitosa” de su proceso de reestructuración financiera ante el “vencimiento de diversas deudas, la ocurrencia de hechos imprevisibles y los recientes ataques a los activos de las empresas”.

Los problemas de Odebrecht , una de las empresas más poderosas de Latinoamérica, comenzaron hace cinco años, cuando se destapó en Brasil el gigantesco escándalo de corrupción alrededor de la petrolera estatal Petrobras.

Las investigaciones de Lava Jato dieron por comprobado que el grupo participó en un cartel junto con otras empresas para adjudicarse contratos y que durante años sobornó a políticos y directivos de diversos niveles, una trama que se extendió por otros países de Latinoamérica y de África. La constructora ha firmado acuerdos, que incluyen el pago de multas. (Con información de Gestión/Perú)