El fabricante alemán de autopartes Bosch, involucrado en el escándalo de los motores trucados, anunció este miércoles que pagará 327.5 millones de dólares para indemnizar a los clientes y vendedores en Estados Unidos de coches diésel de Volkswagen.

La empresa, acusada de haber suministrado y ayudado a Volkswagen a disimular la existencia de un software ilegal capaz de falsear los resultados de los tests de contaminación, "llegó a un acuerdo con los demandantes en Estados Unidos para resolver la mayor parte de las demandas civiles".

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El programa permitió que once millones de coches en el mundo parecieran menos contaminantes en los controles.

Los vehículos diésel afectados por la demanda son de las marcas Volkswagen y Audi, equipados con motorización de dos litros y fabricados entre 2009 y 2015, así como coches Volkswagen, Audi y Porsche equipados con motores de tres litros y fabricados entre el 2009 y 2016.

Bosch deja así detrás "la mayor parte" de las demandas en Estados Unidos vinculadas al "dieselgate", pero este acuerdo no constituye "un reconocimiento de los hechos expuestos por los demandantes ni una confesión de Bosch", afirma el grupo.

"Queremos concentrarnos y dedicarnos a la mutación en el sector de la movilidad", explicó en un comunicado Volkmar Denner, jefe de la empresa, para justificar el pago de indemnizaciones a los demandantes estadounidenses.

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Bosch espera un aval definitivo al acuerdo de la justicia en mayo. La empresa había provisionado 650 millones de euros adicionales en el 2015 para hacer frente a eventuales costos relacionados al escándalo.

El grupo continúa bajo investigación en Alemania y en Estados Unidos. Volkswagen aceptó por su parte pagar 22,000 millones de dólares en Estados Unidos a las autoridades, clientes y concesionarios.

erp