El pleno de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad dos minutas que reforman la Ley Federal de Protección al Consumidor, para establecer reglas claras que permitan al consumidor conocer los beneficios reales de un producto y que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) podrá requerir la documentación adecuada para comprobar que la publicidad sea veraz, clara y apegada a derecho.

Desde la tribuna y al fundamentar ambos dictámenes a nombre de la Comisión de Economía que preside, Jorge Enrique Dávila Flores (PRI) explicó que las minutas fueron aprobadas porque fortalecen a la Profeco.

Los cambios otorgan a la institución, dijo, la facultad de prohibir en la información o publicidad para comercializar un producto o servicio toda leyenda o información que indique que han sido avalados, aprobados, recomendados o certificados por sociedades o asociaciones profesionales, cuando éstas carezcan de la documentación apropiada que soporte con evidencia científica, objetiva y fehaciente tales cualidades o propiedades.

En su turno, Carlos Lomelí Bolaños consideró necesario cuidar que el gasto que realizan los ciudadanos mediante el pago de tarjetas bancarias, sean de débito o de crédito, entre otras, sea claro, real y sin engaños. Y urgió a proteger y defender los derechos e intereses del público usuario de los servicios financieros, a través de mecanismos trasparentes, claros y precisos, tanto de los consumidores como de los proveedores de servicio.

De acuerdo con los decretos aprobados, la Profeco podrá además, al analizar y verificar la información o publicidad, requerir la documentación adecuada para comprobar que la misma sea veraz, clara y apegada a la ley, amplió.

Dávila Flores amplió que la ley vigente establece que la publicidad relativa a bienes, productos o servicios que se difundan por cualquier medio o forma, deberán ser veraces, comprobables y exentos de textos, diálogos, sonidos, imágenes, marcas, denominaciones de origen y otras descripciones que induzcan o puedan inducir a confusión por engañosas o abusivas.

De ahí que se entiende por información o publicidad engañosa o abusiva, finalizó, aquella que refiere características o información relacionada con algún bien, producto o servicio que, pudiendo o no ser verdaderas, inducen a error o confusión al consumidor por la forma inexacta, falsa, exagerada, parcial, artificiosa o tendenciosa que se pudiera presentar.

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