La aprobación de la Ley de Transición Energética (LTE) con las reservas para aplazar la entrada en vigor del mercado de certificados de energía limpia (CEL) se quedó corta, ya que en lugar de dar certidumbre en el tema, abre una doble transición: hacia las metas ya establecidas en materia de generación con energía limpia, y rumbo al avance hacia los incentivos para conseguirlas, consideró la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES).

Y es que a la metas acordadas de generar 35% de la energía del país con fuentes limpias al 2024 y de que los generadores fósiles cuenten con la obligación de contar con un mínimo de 5% de su generación con fuentes limpias, mediante la compra de CEL a los productores renovables a partir del 2018, se sumó una transición de cuatro años hacia la consolidación del mercado de CEL, con base en la desconfianza que la industria siente hacia la madurez de las tecnologías renovables en el país, dijo Sergio Arnaud, director ejecutivo de la ANES, a El Economista.

Volver a marcar las vigencias fue desconfiar de que las renovables, como la eólica y la solar, darán el ancho , dijo, aun así, es un avance significativo y nos queda esperar a que el tiempo dé la razón. Con lo aprobado se complica el panorama para conseguir financiamientos, pero nos lleva a apretar el paso en el crecimiento de la generación eólica y solar, por otros medios .

Impactará competitividad: industria

Luego del regreso de la LTE a la Cámara de Diputados para su corrección y promulgación, los principales grupos empresariales del país aglutinados en la Concamin, Canacero, Canacintra, ANIQ y Camimex solicitaron que se transparenten los costos que esta iniciativa traerá, ya que la industria considera que se pone en riesgo la competitividad de México, al establecer metas por encima de los competidores comerciales del país.

Con esta ley estimamos un considerable impacto en el costo de la energía eléctrica en los próximos años, que tendrá que ser pagado no sólo por la industria nacional, sino también por todos los mexicanos ; de igual forma, aseguraron en una misiva conjunta, medidas como ésta no resuelven el problema del cambio climático a nivel global y sí afectan la competitividad y el crecimiento del país .

Aunque en el mundo industrial energías como la solar y eólica se encuentran en una fase más madura, y por tanto consiguen financiamientos a largo plazo, en México es difícil anclar los proyectos, reconoció el representante de la ANES, por lo que acelerar la entrada en vigor de los CEL constituía una ruta para financiar la transición sin subsidios gubernamentales y mediante ingresos a través de la industria, iniciativa que se logró, aunque en un mayor plazo.

Con PIB de 3.5%, México necesita US75,000 millones en energía limpia: PWC

El Estudio sobre las inversiones necesarias para que México cumpla con las metas de energía limpia, publicado por PricewaterhouseCoopers (PWC), indica que México necesitará inversiones de 75,000 millones de dólares en los próximos 15 años en nueva capacidad limpia para cumplir con la meta gubernamental a un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3.5% anual, por lo que de tener un mayor crecimiento, el impacto para los compradores de certificados de energía limpia será mayor, costo que tendrá que asumir algún sector, establecieron tras la aprobación del Congreso de la Ley de Transición Energética (LTE).

Al respecto, los industriales mexicanos que rechazaron los términos en que fue aprobada la LTE aseguran que éste es un escenario de crecimiento moderado que limita la productividad óptima del país, con lo que se llegaría a crecimientos por encima de 4% del PIB, y para lo cual se necesitaría una inversión mayor en renovables, que ellos tendrán que asumir en el corto plazo.

Erik Legorreta, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Petróleo, explicó que en el largo plazo las sanciones derivadas del uso de combustibles fósiles harán que la dependencia hacia este tipo de energéticos sea poco competitiva para cualquier industria, lo que significa que lo aprobado fue una verdadera transición.

En algún momento tendremos que asumir el costo del cambio de paradigma energético, es una tarea global que no se puede diferir. Lo que sí resulta posible es que el impacto se suavice a lo largo del tiempo , dijo.

Aunque, aclaró, se debe procurar que la transición hacia las energías renovables sea lo más tersa posible, que los empleos, la competitividad y la economía en general sean elementos considerados en la implementación de esta ley, así como la operación del mercado eléctrico que arranca en enero del 2016 y la aplicación de la regulación por la Comisión Reguladora de Energía.

[email protected]