Previo a la reunión mensual que desarrolla la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) con representantes del sector patronal y el obrero, su presidente, Andrés Peñaloza Méndez, reflexiona sobre el comportamiento del empleo formal en el país, así como de la necesidad de flexibilizar, desde el gobierno, opciones para incorporar a un mayor número de trabajadores a un empleo formal, aún después de la pandemia.

El primer punto que destaca el presidente de la Conasami es que el mes de agosto puede convertirse en el mes de inflexión para sobreponerse a los saldos negativos en materia de empleo formal, pero acota, que ello será posible siempre y cuando no se dé un rebrote pandémico.

Y detalla: “en junio la reducción de asegurados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue de 83,311, una cifra mucho menor al mes anterior (-344,526) y a abril (-555,247); sin duda, los dos peores meses de desempleo en los tiempos del Covid-19. Y aunque todo apunta que julio todavía cerrará con saldo negativo, éste seguirá declinando”.

Con la reanudación paulatina de la economía se están revirtiendo la dramática pérdida de empleos formales, que del 13 de marzo al 30 de junio ascendió a 1 millón 181,117, provocada por la suspensión de actividades para contrarrestar los efectos de contagio del virus .

Sostuvo la eficiencia y eficacia mostrada por las autoridades federales y del IMSS para diseñar e instrumentar diversos programas como el denominado Crédito Solidario a la Palabra, que incluyó a patrones solidarios, las personas trabajadoras del hogar y los trabajadores independientes, mismo que atendió un total de 207,188 solicitudes comprendiendo una dispersión de 5.2 mil millones de pesos, “revela la necesidad de flexibilizar opciones para apoyar no sólo la permanencia sino la incorporación de sectores informales a la seguridad social”.

Cabe destacar que al corte del primer semestre de 2020 (enero-junio) la desafiliación alcanzó los 921,583, más de dos terceras partes fueron empleos permanentes (73%) y el resto, temporales (27 por ciento).

Considerando el periodo junio 2019-junio 2020 la reducción de empleo fue de 868,807, correspondiente a una tasa anual de -4.3%; pero, comenta Peñaloza Méndez, ya se observan signos alentadores en junio reflejado en el crecimiento del empleo en términos anuales en subsectores como el de agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y caza agropecuario con 4.8% (28,234); los servicios sociales y comunales, que incluyen los servicios médicos, con 2.3% (48,926) e industria eléctrica, y captación y suministro de agua potable con 0.1% (89).

Asimismo, explica que ya se empieza a apreciar la contención de las caídas en la mayoría de los sectores. “En algunos casos, el examen debe considerar peculiaridades, como el carácter cíclico de la actividad agropecuaria, lo que explicaría el descenso del 5.1% en el empleo agropecuario o el incremento de 7.2% en construcción, consecuencia de su reclasificación como esencial que permitió su reactivación. 

Respecto a la industria de la construcción le antecedió, un ininterrumpido descenso desde el segundo semestre de 2018, situación agravada por la parálisis durante la emergencia por lo que todavía habrá que esperar para sincronizar las variaciones mensuales a tendencia anual positiva. Otras industrias dañadas son las extractivas, transformación y los servicios para empresas, personas y el hogar.