Entre los empresarios e inversionistas iberoamericanos hay un comentario cliché y es que Colombia es como era la España de hace 30 años. Son países que comparten casi el mismo número de habitantes, en torno a los 48 millones, y en ambos se guarda mucho celo por los mercados y las identidades regionales. No son estrictamente comparables en lo económico ni en el grado de desarrollo, pero hay similitudes en el papel que juegan en sus respectivas naciones capitales entre Madrid y Bogotá, Medellín y Barcelona.

El cuento viene a colación porque es indispensable hacer un benchmarking entre los dos países de cómo ha evolucionado su transporte aéreo intrarregional.

Una vez España entró en pleno a la Unión Europea y empezó a disfrutar de los fondos de cofinanciación, hubo un despegue de su infraestructura y se dieron dos situaciones simultáneas, se construyeron modernos aeropuertos y se conectaron las grandes capitales con trenes de alta velocidad. Con el paso del tiempo, hay mucho aeropuerto subutilizado y una sobredemanda de viajes en el eficiente sistema ferroviario europeo. Los trenes de alta velocidad quizá nunca lleguen a un país como Colombia, pero la puesta a tono de los aeropuertos sí es una realidad que se viene dando desde el gobierno pasado que entregó en concesión muchos de las terminales aéreas, quedando muy pocos en manos del Estado.

Las grandes capitales colombianas tienen aeropuertos competitivos, pero que cada vez más se hacen pequeños para el crecimiento de las operaciones y este año en particular ha comenzado con un frenesí de las transportadoras aéreas que están compitiendo por quedarse con los pasajeros y por primera vez en la historia los tiquetes no han subido como en tiempos pasados; y hay grandes ofertas en el mercado local a través de las aerolíneas de bajo costo, o los esquemas de viajes baratos sin maletas. El mercado doméstico colombiano es el único de la región en donde operan Avianca, Latam y Copa como grandes jugadores iberoamericanos, cosa que no ocurre en ninguna otra parte porque los monopolios dominan o las empresas estatales hacen todo lo posible para que no se compita libremente con precios y servicios. Sólo en vuelos nacionales se mueven cada año más de 60 millones de viajes. El crecimiento entre vuelos entre Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena y Bucaramanga es exponencial, frenesí que ha motivado a prestar mejores servicios.