El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que pedirá al nuevo secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, dar continuidad a su política de austeridad, no adquirir deuda adicional, evitar inflación y devaluaciones, así como utilizar a la banca de desarrollo para financiar sus proyectos estratégicos como el Tren Maya y el Aeropuerto de Santa Lucía.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, el presidente fue cuestionado acerca de qué acciones pedirá al nuevo titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público una vez que Arturo Herrera deje el cargo para ser propuesto como Gobernador del Banco de México.

Al considerar que México es un país con finanzas públicas sanas, el presidente López Obrador aseguró que Rogelio Ramírez de la O “es un profesional en el manejo de la economía, es una gente reconocida en el mundo de las finanzas, es una gente seria. Va a mantener la misma política macroeconómica de que no tengamos problemas de evaluación”.

Apuntó que el buen manejo de la inflación será otra de las tareas que pedirá continuidad, para “que no aumenten los precios de los alimentos, de los artículos de consumo popular y eso tiene que ver con la inflación, por eso no conviene inflación alta, necesitamos tener control”.

Indicó que en materia de deuda pública, pedirá que cuidar no solicitar un endeudamiento adicional.

“Tenemos que cuidar que también no se endeude el país, son las recomendaciones, que no gastemos más de lo que ingresa, de lo que tenemos de recaudación, para mantener equilibrios. No vamos a solicitar deuda adicional, vamos a seguir con la misma política, porque esto nos afecta a mediano, a largo plazo, incrementa el costo del servicio de la deuda”, sostuvo.

En materia de austeridad, mencionó que la recomendación al nuevo titular de la SHCP será “más eficiencia (con el presupuesto), cero corrupción y austeridad republicana, administración eficiente, sin corrupción y un gobierno sin lujos, sin derroche, sin gastos superfluos”.

Destacó que en el caso de la banca de desarrollo (Bancomext y Nafin), pedirá que se utilicen para financiar las obras prioritarias de su gobierno, como el Tren Maya y la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles de Santa Lucía.

“En el caso de la banca de desarrollo, utilizarla para financiar proyectos estratégicos para el país, porque la banca de desarrollo estaba como tomada por los grupos de intereses creados. Si alguien utilizaba sus influencias obtenía, por ejemplo, un permiso para producir energía eléctrica y no traían inversión, tenían el permiso, iban con esa concesión a Nacional Financiera y les daban el crédito, entonces no llegaba inversión extranjera y no había beneficios para el país.

“Ahora la banca de desarrollo tiene que estar apoyando todos los proyectos que son estratégicos, tanto del sector público como del sector privado, lo que nos importa a México”, planteó.

Respecto a la deuda de Pemex, López Obrador indicó que “vamos a irla respaldando, porque son dos tratamientos distintos. La deuda de Pemex cuesta más el servicio que la deuda de Hacienda, lo que se llama deuda soberana”.

Descartó una reforma hacendaria, y dijo que su administración privilegiará “modificaciones legales para seguir ahorrando, que no haya tantas dependencias y que podamos liberar más fondos para el desarrollo, pero eso no requiere reformas constitucionales”.

“Estamos lo que yo llamo enderezando entuertos, porque nos dejaron un tiradero. Bueno, ya para qué nos quejamos, lo que tenemos que hacer es ir resolviendo problemas”, refirió.

El Presidente dijo que se mantienen estables los ingresos tributarios del país con 1 billón 993,822 millones de pesos y se estima llegarán a 2 billones de pesos de ingresos este año.

jorge.monroy@eleconomista.mx