La industria automotriz mexicana denunció que se ha incrementado la existencia de organizaciones civiles que lucran con el contrabando de automóviles, que engañan a la población de que sus autos “chocolates” serán regularizados al entregar una cuota por el “registro en la organización” y por otorgarles un cartón que carece de cualquier respaldo legal.

Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) alertó a los consumidores de no caer en la trampa de defraudación para regularizar autos “chocolates”, pues no existe ningún documento, permisos ni ley que determine la entrada de vehículos usados procedentes de Estados Unidos o Canadá.

“No hay ningún avance en regularización de autos ‘chocolate’ en el Congreso, el proceso legislativo es claro y público y esta información puede corroborarse. Es importante recordar que la elaboración, presentación e incluso emisión de un “punto de acuerdo” no es vinculante, es decir, sólo es un documento que el Legislativo emite al Ejecutivo con algún comentario o recomendación pero no implica ninguna acción legal”, advirtió Rosales.

Y es que lamentó que el número de autos importados usados haya incrementado en los últimos meses.

De acuerdo con la AMDA, en el primer cuatrimestre del 2019, la importación de autos usados fue de 51,210 unidades, equivalente al 11.9% del total de vehículos nuevos vendidos en el país. La internación de vehículos extranjeros usados aumento 15.1% representado la entrada de 6,713 automotores más que lo registrado en el mismo periodo de 2018.

El dirigente instó al gobierno federal para que continúe con su política de ir contra la corrupción e investigue a estas organizaciones que se encuentran fuera de la ley.

Resaltó que existen indicios de delitos tales como contrabando, lavado de dinero, defraudación fiscal y fraude que debe ser perseguido penalmente.

“Esto se ha convertido en una espiral de mentiras, ilegalidad y extorsión: introducen al país de contrabando vehículos de procedencia dudosa y en mal estado mecánico, incluso robados, haciéndoles creer a la gente que es una gran oportunidad”.

Abundó que les cobran una cuota para pertenecer a una organización bajo el engaño de que les facilitarán la circulación y la legalización, les dicen una y otra vez que está por venir una regularización gracias a ellos y les vuelven a cobrar.

“Disfrazan la realidad: venden autos de contrabando que son de desecho en Estados Unidos, cobran para llenar las arcas de un negocio particular que le llaman Organización o Frente sin que les importe poner en riesgo el patrimonio de la población que les sigue”, expresó Rosales.