Con la pandemia y la discrecionalidad debida, los ingenieros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) cumplieron la misión: construir el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) en 29 meses. Ahí se planea atender a 20 millones de pasajeros por año en su etapa inicial y 85 millones en el 2052 (por estar en una Base Militar, desde el año pasado hay operaciones castrenses).

Aun con el entusiasmo de la próxima inauguración y los detalles de última hora (a la fecha no existe un sitio web corporativo y faltan detalles sobre la conectividad terrestre, por ejemplo), el despegue comercial de la nueva infraestructura será lento.

“El AIFA es un aeropuerto muy chico con miras a crecer. Tendrá un inicio complicado en cuanto a las operaciones que puedan llegar a sumar. Hay tres aerolíneas anunciadas y con pocos vuelos…. y sabemos que tendrá ese gran reto de operar junto con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM)”, dijo el presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), Braulio Arsuaga.

El próximo lunes, las aerolíneas de ultra bajo costo Volaris y VivaAerobus, además de Aeroméxico, inaugurarán las operaciones con seis rutas domésticas y complementarias a lo que tienen en otras terminales, con el aliciente de tener costos operativos atractivos. Por la veda electoral, la celebración debe ser discreta.

Con esas aerolíneas en pista, en el corto plazo habrá solo 12 operaciones diarias en la terminal que tenía una inversión prevista de 75,000 millones de pesos (incluyendo la reubicación de instalaciones militares y una obra de interconexión terrestre). Sin embargo, la información al respecto fue escasa y el mes pasado, en una reunión con empresarios turísticos, se comentó que se habían ejercido cerca de 60,000 millones de pesos.

Tras la cancelación del aeropuerto de Texcoco, el Presidente Andrés Manuel López Obrador hizo la encomienda a los militares de construir la terminal con el objetivo de solucionar el problema de saturación que enfrenta el AICM desde la década de los noventa.

El AIFA, desde su origen, está planeado como un aeropuerto complementario (no sustituto), austero y funcional. También para formar parte de un sistema metropolitano de aeropuertos, junto con el Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT), que ahora no cuenta con ninguna aerolínea comercial de pasajeros (solo hay carga y vuelos privados) y el AICM, de acuerdo con proyecciones del gobierno de la 4T.

A la fecha, tampoco se han dado detalles de ese sistema propuesto.

La colaboración de civiles

Los trabajos de construcción del AIFA fueron liderados por personal de la Sedena, bajo la modalidad de administración directa (donde una dependencia o entidad debe prever y proveer todos los recursos humanos, técnicos, materiales y económicos para que la ejecución de los trabajos), lo que no impidió la participación de empresas privadas.

Una muestra de ello ocurrió en los trabajos relacionados con la pista central y sur, plataformas y rodajes y pista y plataforma militar, donde se contrató a INNOVA Pavimentos de México para el servicio de diseño de pavimentos.

También se contrató a CTI Tanques y Equipos Industriales para la instalación, montaje y soldado de placas de acero estructural y accesorios para tanques de almacenamiento de combustible.

Respecto al rediseño del espacio aéreo, necesario para garantizar la viabilidad del AIFA, en un reporte del mes pasado de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) quedó escrito:

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), mediante la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) y los  Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) llevó a cabo reuniones con NAVBLUE, Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), empresas aéreas de pasajeros y carga, la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el Colegio de Controladores de Tránsito Aéreo de México o el Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM).

Lo anterior con el propósito de revisar los parámetros del diseño de los procedimientos de vuelo, los resultados de las pruebas efectuadas en simuladores, los procedimientos operacionales en situaciones de tiempo severo o las nuevas rutas y sectorización del espacio aéreo.

Ese trabajo quedó como testimonio de los argumentos técnicos que harán posible la inauguración el próximo 21 de marzo de la nueva terminal, en donde los militares también estrenaron instalaciones aeroportuarias y de servicios.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx