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Vender más no es lo mismo que ganar más en el Mundial
"No se trata solo de vender más, sino de hacerlo de manera eficiente en un entorno donde los costos siguen al alza".

Mundial-futbol 2026
Eventos como el Mundial 2026 suelen detonar una expectativa casi automática: más turismo, más consumo y, en consecuencia, mejores resultados para las empresas. Y, en parte, es cierto. La actividad económica se intensifica y sectores como hospitalidad, retail o alimentos experimentan un repunte en la demanda.
Sin embargo, hay una idea que vale la pena cuestionar: que vender más necesariamente implica ganar más. En la práctica, no siempre sucede así.
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De acuerdo con datos del International Business Report (IBR) de Salles Sainz Grant Thornton, las empresas sí anticipan mayor movimiento en el mercado. El 52% prevé aumentar sus precios durante 2026, buscando capitalizar la demanda y, al mismo tiempo, proteger sus márgenes. Pero este ajuste no ocurre en el vacío.
Hoy, las compañías enfrentan una presión creciente en sus costos operativos: el 47% reporta incrementos en logística, el 38% en energía y el 30% en costos laborales. Es decir, mientras los ingresos pueden crecer impulsados por eventos de alta demanda, los gastos necesarios para sostener esa operación también lo hacen, y en muchos casos al mismo ritmo o incluso más rápido.
Desde mi punto de vista, este es uno de los principales desafíos para las empresas rumbo al Mundial: encontrar el equilibrio entre aprovechar el crecimiento en la demanda y mantener la rentabilidad. No se trata solo de vender más, sino de hacerlo de manera eficiente en un entorno donde los costos siguen al alza.
A esto se suma un factor clave: la necesidad de escalar la operación. El 57% de las empresas planea aumentar su plantilla para hacer frente a una mayor demanda, lo que implica estructuras más exigentes y una presión adicional sobre los costos. En este escenario, crecer en volumen también significa operar con mayor complejidad.
Por un lado, las empresas buscan aprovechar el dinamismo económico; por otro, deben absorber una estructura de costos cada vez más demandante. No es casual que, aunque la expectativa de rentabilidad haya mejorado ligeramente (62% frente a 57% el año anterior), el crecimiento en ingresos haya perdido fuerza (65% vs. 74%). Esto sugiere que el entorno ya mostraba señales de ajuste incluso antes de un evento de alto impacto como el Mundial.
En este entorno, el crecimiento en ventas, por sí solo, no garantiza una mejora en la rentabilidad. En escenarios de alta demanda, la eficiencia operativa, el control de costos y la capacidad de trasladar incrementos al consumidor se convierten en factores decisivos.
El Mundial 2026, sin duda, representa una oportunidad. Pero también es una prueba para las empresas: la de demostrar que pueden transformar ese impulso en valor real, y no solo en volumen.



