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El Empresario

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La inteligencia emocional importa más que el IQ en el liderazgo, según Daniel Goleman

Los líderes de alto rendimiento son aquellos que además de contar con un coeficiente intelectual alto, también se distinguen por tener un desarrollo en inteligencia emocional. 

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LiderazgoShutterstock.

Andrea Salvador Pérez

¿Qué distingue a un verdadero líder, el coeficiente intelectual o la inteligencia emocional? Para Daniel Goleman, autor del libro "Cómo ser un líder", ambas son importantes, aunque no tienen el mismo impacto al gestionar equipos.

Es decir, para ocupar un cargo como ejecutivo se requiere de capacidad analítica y pensamiento estratégico, aunque esto no garantiza un liderazgo efectivo.

Daniel Goleman realizó diversos estudios sobre liderazgo y desempeño organizacional para conocer cómo influye la inteligencia emocional en los puestos de liderazgo.

Hemos examinado la relación entre inteligencia emocional y actuación efectiva, especialmente en los líderes, y notamos cómo la inteligencia emocional sale a la luz en el trabajo”.

El potencial de la inteligencia emocional

Al analizar las habilidades de los líderes de alto rendimiento, se identificó que el pensamiento crítico y las destrezas derivadas del coeficiente intelectual son relevantes, pero la inteligencia emocional genera un impacto mayor que las habilidades técnicas en el desempeño de los equipos.

Además, destaca que las emociones de un jefe influyen en el ambiente laboral, por lo que si un jefe es impulsivo o no sabe gestionar sus emociones, puede condicionar el comportamiento y rendimiento de su equipo.

Las cinco habilidades de la inteligencia emocional 

Con los resultados de la investigación, se determinó que la inteligencia emocional se compone de cinco dimensiones que distinguen a los líderes sobresalientes.

1. Autoconocimiento

Las personas que tienen un alto nivel de autoconocimiento no tienen inconvenientes para hablar sobre sus emociones con responsabilidad afectiva.

Además, las personas que se conocen bien a sí mismos, pueden hablar de sus puntos fuertes y por mejorar sin sentir incomodidad; por el contrario, quienes tienen poco autoconocimiento, pueden interpretar la retroalimentación como una amenaza o indicio de fracaso.

Uno de los ejercicios que se les pide a los líderes para mejorar su autoconocimiento es realizar evaluaciones sinceras de sus capacidades, tanto suyas como de otros. Esto facilita la gestión de emociones y actuar con objetividad.

2. Empatía

Daniel Goleman menciona que la empatía podemos encontrarla con el círculo social cercano, como un amigo o un familiar; pero en el mundo de los negocios, suele percibirse como incompatible.

Sin embargo, sentir empatía como líder no es adoptar las emociones de los demás como si fueran propias y tratar de complacer a todos, sino que implica ser considerado con los sentimientos del equipo y con base en ello, tomar decisiones.

Asimismo, la empatía también contribuye a la retención de talento y como componente para desarrollar el potencial de los colaboradores. “Ser un buen entrenador y buen mentor da como resultado no solo un mejor rendimiento sino también una mayor satisfacción con el trabajo y una menor necesidad de renovar al personal”.

3. Habilidad social 

Para que un líder pueda tener influencia sobre los demás, requiere habilidades sociales, lo cual no significa únicamente ser amable o sociable.

El autor plantea que la habilidad social consiste en crear simpatía con un propósito para influir positivamente en las personas para alcanzar objetivos.

Por ello, cuenta con un círculo de relaciones laborales y tiene la habilidad para crear unión con personas con diversas personalidades.

4. Motivación

La motivación no se refiere a los incentivos económicos o de estatus, sino al impulso para lograr objetivos.

En este sentido, se caracterizan por ser resilientes y mantienen un optimismo frente a la  incertidumbre. Esto requiere autocontrol porque combina la motivación interna para superar la frustración.

5. Autoregulación

Los líderes más distinguidos utilizan la autorregulación, el cual es una conversación interna constante que ayuda a procesar los sentimientos.

Esto ayuda a evitar acciones impulsivas ante las adversidades. Por ejemplo, ante un error por parte de un colaborador, evitará gritar y optará por tener una conversación.

El autor explica que la autogestión es importante en la actualidad, debido a que en los negocios es común enfrentar cambios y llevar el ritmo puede ser abrumador.

Las personas que han conseguido un control sobre sus emociones son capaces de avanzar al ritmo de esos cambios”.

Andrea Salvador Pérez

Periodista de la sección El Empresario. Especializada en temas de emprendimiento, pymes, management, cultura laboral y crecimiento empresarial.

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