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Prosperidad en las empresas
Un empresario es un emprendedor, que tiene entre otras características: ser atrevido, desafiante, irreverente con lo convencional, gran claridad de lo que quiere,pero sobre todo, ven oportunidades de negocio en donde otras personas no vemos.
En la década de los sesentas, la característica más apreciada del liderazgo empresarial era el carisma. Sin embargo, en los nuevos tiempos, entornos y demandas la hicieron poco afortunada.
Probado y aceptado está por teóricos y practicantes que en la actualidad el atributo número uno son los resultados. Es por ello que el verdadero talento es característica de quien ha logrado resultados significativos y duraderos.
Las personas que alcanzan resultados diferentes a los demás son personas que asumen riesgos.
A estos personajes se les conoce como empresarios, aunque en nuestro medio la palabra empresario se le ha asignado a los magnates.
Un empresario es un emprendedor, un “entrepreneur” que tiene entre otras características: ser atrevido, desafiante, irreverente con lo convencional, una gran claridad de lo que quiere, un alto cumplimiento de lo que se propone. Y la más importante: ellos ven oportunidades de negocio en donde otras personas no vemos.
Un emprendedor se ve precisado a enfrentar una serie de constantes para trazar una adecuada estrategia para su negocio.
El empresario individual no tiene control de las variables macroeconómicas del país y la verdad es que poco o nada puede hacer para modificarlas.
Las constantes que van desde el incremento en las tensiones políticas, volatilidad de los mercados, competitividad globalizada , hasta el desarrollo de nuevas tecnologías y cambio en las percepciones de los consumidores, son factores externos.
Sin embargo, la debilidad o fortaleza de las variables tiene relativa influencia en los resultados. De otra forma no habría forma de explicar que en otras latitudes existan empresas con resultados negativos, bajo economías con variables macroeconómicas superiores a la nuestra.
Nunca en la historia de la humanidad se ha combinado tanto conocimiento con tanta incertidumbre. Puedo asegurar que la economía no es el factor preponderante para la prosperidad de las empresas.
Muchos emprendedores se han dado cuenta del peligro que representa encasillarse en algo, como por ejemplo, el uso de modelos, especialmente en un mundo en donde paradójicamente las constantes cambian a gran velocidad.
Si eligen el modelo que usa otra empresa, no le servirá para la suya, por más parecidas que sean una de otra, a menos que el modelo elegido sea debidamente contextualizado a las características y entornos de la empresa en cuestión.
Hay que recordar que no estamos en un entorno de imitación, sino de creación, por eso es importante que cada empresario diseñe sus propias estrategias para hacer crecer su negocio.
*Profesor de la Universidad Iberoamericana. Consejero de Negocios y Capital Humano.