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Necesario, crear ecosistema para innovar

Adrián Cervantes, presidente del fabricante mexicano de equipo para quirófanos, lamenta que en ese campo, ignorado por las grandes empresas, no haya innovación ni vinculación con los centros de investigación universitarios.

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Sin duda, la nube y los dispositivos móviles están cambiando la forma cómo nos relacionamos con las cosas. Biossmann, empresa mexicana fabricante de equipos de quirófano ha visto el potencial de esas herramientas y en unos meses anunciará su último desarrollo: un software que sincroniza la máquina de anestesia con una tableta para enviar información del paciente al médico.

Desde hace 13 años, la empresa que comanda Adrián Cervantes Covarrubias ha innovado en un terreno que, en sus palabras, fue olvidado por los grandes laboratorios: el quirófano. En México, asegura, es una de las pocas empresas que atienden ese campo, lo que le ha permitido expandir sus actividades dentro y fuera del país.

En emprendimiento, Cervantes Covarruvías, algo sabe. Por ello fue designado en 2013 como el Emprendedor del Año por EY, y este año fue finalista en esa categoría a nivel internacional.

El también presidente del Consejo de Biossmann sabe que la innovación es parte esencial de su negocio, pero andar solo en ese camino cuesta y afecta la creatividad. La empresa instaló su propio laboratorio de investigación luego que “la burocracia en el Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología (Conacyt) y de las universidades” hiciera complicado trabajar con ellas, expone.

“Es un gasto enorme, te aíslas para innovar. En lugar de estar en un ecosistema de ingenieros, te aíslas. En Estados Unidos tienen un grupo de 30 o 40 investigadores compartiendo información todos los días, sus sistemas de innovación son muy fructíferos”, señala en entrevista telefónica.

Agrega que “hay una parte triste en estar solo en innovación, no tienes con qué compararte”, por lo que recomienda revisar el marco jurídico de las universidades para generar el eslabón que una al sector productivo con los centros de investigación.

LA INTERNACIONALIZACIÓN

Biossmann fue fundada en el 2001 por Cervantes Covarrubias, Octavio Oropeza y Samantha Bárcenas. Está conformada por cuatro empresas: Medicus, Plarre, Nnuvër y Avannlaba. Su mercado abarca infraestructura de quirófanos, anestesia, fabricación de medicamentos y prevención de enfermedades.

La compañía fabrica y provee el material necesario para un quirófano, desde la máquina de anestesia, el software, hasta la ropa y los desechables. Con más de 2,000 empleados y dos plantas en la ciudad de México, exporta a Guatemala, Argentina, India, Rusia. Además, planea extender sus operaciones a España y Colombia, con la fusión de tres compañías.

“Somos pocas las empresas en el mundo enfocadas a quirófanos. Tenemos dos compras y si se logran nos convertiremos en una de las principales compañías de quirófanos en el mundo, vamos a ser un category killer”, vaticina.

La compañía, estima, registra un crecimiento anual de 45%, y adelanta que están en pláticas con asesores para debutar en unos años en la bolsa de valores. Uno de los mayores aportes de Biossmann que explican su éxito fue estandarizar el proceso en quirófanos para hacerlos más eficientes y rápidos, lo que llevó a duplicar cirugías, acortar tiempo de espera y reducir accidentes por retraso en las operaciones.

Trabaja con los gobiernos estatales y la Secretaría de Salud. Con ésta última planea instalar 60 clínicas para el cuidado de heridas de personas diabéticas y de la tercera edad. Sin temor a la competencia, el empresario invita por último a más empresas a sumarse a esa iniciativa.

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