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Las PYMES como clusters
Las PYMES fungen, en la mayoría de los países industrializados, como uno de los principales impulsores del crecimiento económico.
Dentro de la perspectiva mundial, encontramos que el modelo de negocio conocido como PYME (pequeña y mediana empresa) ha ido tomando mucha fuerza a lo largo de las últimas décadas.
Si nos remontamos al origen de estas medianas y pequeñas empresas, encontraremos entonces que éste radica, en la mayoría de los casos, en negocios familiares donde los valores y hábitos de la organización son generalmente individuales o relacionan un número muy reducido de personas (que en general no sobrepasan a más de 10 integrantes). Es por ello que la afinidad y el entendimiento son dos de los principales factores que hacen que la empresa se mantenga unida. (Barber, 2008).
Las PYMES fungen, en la mayoría de los países industrializados, como uno de los principales impulsores del crecimiento económico, siendo apoyados principalmente por instituciones gubernamentales, asociaciones, académicos y otras empresas.
Sin embargo, una de las principales restricciones que se encuentra al analizar este tipo de negocio es que "por su naturaleza, tienen capacidades instaladas restringidas con capital de trabajo limitado y no necesariamente pueden alcanzar todos los volúmenes que quisieran con el fin de favorecerse de las economías de escala, la cual es una de las tantas ventajas competitivas que resulta mucho más fácil de aprovechar en las empresas grandes". (Ramírez Juan Carlos, 2005).
No obstante, se puede recurrir a una posible solución para atacar este tipo de problemática, haciendo que las PYMES cooperen entre sí a través de diversas agrupaciones industriales, constituyendo de esta manera una estrategia para transformar las fortalezas de cada una en ventajas competitivas, lo cual, con el tiempo, pueden llegar a derivarse redes de trabajo en conjunto inter-organizacional las cuales son denominadas como clusters. (Castillo, 2008).
Diversos estudios realizados en territorios conformados por clusters arrojan resultados favorables, mencionando que las empresas que son parte de estos clusters, además de compartir técnicas y tecnología, intercambian conocimientos y manejan una capacidad productiva mucho mayor en conjunto, que si se refiriera a empresas que trabajaran de manera individual.
Como resultado de estas agrupaciones se puede considerar a la capacidad asociativa como una fuerte estrategia competitiva que ayuda a enfrentar el reto de la globalización. (Barber, 2008).