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La lucha entre Uber y sus socios escala

Será hasta este lunes por la tarde que los socios inconformes -unos 20,000 según sus cálculos- esperarán una respuesta a su ofrecimiento de diálogo con la empresa.

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Guillermo Mena ha sido conductor de Uber por dos años. Inició cuando todavía se ganaba bien, refiere. De pie, en medio de la calle de Hamburgo, en la colonia Juárez, sostiene una cartulina con frases de rechazo a la compañía. Junto a él, una mujer de unos 60 años y su hija, de 30, bloquean el flujo de vehículos. Son socias de la plataforma que, afirman, las ha defraudado, como a las otras 10 personas que paran el tráfico. Ahí, aguantan los claxonazos hasta la llegada de 200 granaderos.

Los ánimos de los socios se encienden a la hora de la comida del viernes. Mientras Eduardo Hernández trata de dar su parte sobre la reunión que sostuvo la comitiva de choferes encabezada por él y Juan José Fernández Gallardo, director de Operaciones de Uber México, Julio Heredia, otro socio, insta a sus compañeros a realizar un “apagón” de la plataforma. Pide a los 20,000 conductores registrados en una página de Facebook a desconectarse a las 15:00 horas.

Eduardo Hernández, un hombre en edad madura y con porte de legalista, da lectura al pliego petitorio de cinco puntos que acaba de ser rechazado por el directivo de Uber México en las oficinas de Hamburgo 206, y en el que principalmente piden la desaparición del servicio UberPool y limitar el ingreso de vehículos a la plataforma.

Con una voz que se le acaba entre tanto grito, expresa la reiterada respuesta de Fernández Gallardo a los cinco puntos: “Eso no va a suceder”. Sobre UberPool: “Hemos aprendido mucho de él y vamos a seguir utilizándolo”. Añade en cambio que el directivo le hace una petición, que Hernández cumple: “Diles –a los manifestantes- que te escuché y que fui empático contigo”.

Una voz en el teléfono informa a Fernández Gallardo que los manifestantes, unos 100 que se apretujan en la acera de la sede de Uber, están por tomar las instalaciones. El ejecutivo da por terminada la reunión y la comitiva sale a dar su parte, que no satisface a casi nadie. Es ahí cuando salen las propuestas de endurecer las acciones.

“No queremos ningún tipo de radicalización, queremos el diálogo porque es justo y porque es en beneficio de las familias mexicanas. Tenemos que unirnos, está de por medio el patrimonio de nuestras familias. Somos 20,000 y no queremos desunión, sino ser uno solo”, dijo casi a gritos Eduardo Hernández y enseguida se retiró con su grupo.

Un grupo de unas 50 personas se mantiene frente a las oficinas. De un lado y otros a gritos tratan de exponer sus ideas. “Soy joven, soy socio y chofer. Soy propietario de mi vehículo, me endrogué y tengo que regresar el carro” expone un hombre de unos 30 años. “Lo que se necesita es alguien que tenga los pantalones para que se ponga la camiseta de todos nosotros”, agrega.

Habla de organizarse, de formar un sindicato, de mantenerse unidos. Encuentra eco y, tras unos minutos de deliberaciones, cierran la calle de Hamburgo desde el cruce con Varsovia. Hay poca gente tramitando visas para Estados Unidos y para Australia, casi todos se vuelven espectadores.

La idea es impedir el paso de vehículos, pero más tardan en acomodarse que abrirse paso un par de camionetas. Otros vehículos salen de los estacionamientos privados y públicos que hay en esa misma calle.

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UBERPOOL, EL ORIGEN DEL MAL

Guillermo Mena, un hombre alto y de tez blanca, revela que está enfermo. En su protesta no pide seguro social, entiende que así funciona la plataforma. Lo que pide es facturar los 12,000 pesos que lograba reunir hasta hace unos meses con UberX.

Los clientes, indica, se han vuelto más exigentes con el agua y los “bocadillos”, pero los más peligrosos son aquellos que están usando el servicio para vender y comprar droga.

“Hay usuarios de UberPool que llevas a Neza o alguna colonia fresa, que luego te sacan la pistola y te dicen que van a entregar droga ‘y si te pones pendejo, te doy en la madre’ nos amenazan.”

“Estamos desprotegidos”, continúa. Cuando comunican un incidente de este tipo, quien responde es una máquina que agradece su profesionalismo y apoyo. “Pero no pasa nada, nunca pasa nada contundente” sobre esos clientes.

El conductor trabaja 14 horas diarias, dos más que antes de UberPool. Ahora está en la categoría Balck, con autos de lujo tipo Audi y Mercedes Benz. “La semana pasada no me cayó un solo viaje. No puedo ir a mi casa llevando aire, o decirle al del pollo o de la carnicería que le pago mañana”.

Otra afectada es la señora María –prefiere no revelar su nombre- quien compró hace un año un Aveo en financiamiento y por el que paga 4000 pesos mensuales más el seguro especial de 220 pesos en ese periodo. Afirma que su coche facturó en la semana 4,000 pesos, de los cuales 50% son para el chofer.

De ese monto todavía tiene que pagar 1,800 de gasolina, el agua y la mensualidad de 600 pesos del teléfono inteligente, necesario para operar la plataforma. Le preocupa que dentro de poco pagará 4,500 pesos de mensualidad porque se suman el seguro del coche.

El matrimonio de su hija vive una situación similar con un Sonic. El esposo es el chofer y fue él que las convenció de entrar a Uber, cuando todavía facturaban más de 10,000 pesos. Todo acabó con UberPool, al igual que otros socios hacen viajes largos y facturan poco. Asegura que han tenido servicios de 16 minutos en los que facturan 12 pesos.

Cada socio tiene historias similares. Las cuentan entre ellos y a los medios de comunicación que se acercan a escucharlos en medio de una calle aún tomada por los manifestantes, todo en relativa calma. Hasta que se corre la voz de que están por llegar los granaderos. La instrucción entonces es no hacer nada, no provocarlos.

Para cuando llega el primer contingente de 12 granaderos, ni Guillermo Mena, ni la señora María y su hija bloquen la calle. Están replegados a las banquetas, junto con el resto de sus compañeros.

Llegan otros 80 policías antimotines más y, en cuestión de minutos, los uniformados despejan por completo la vialidad.

CTM, UN INVITADO INCÓMODO

Cercados por los granaderos, los cerca de 50 manifestantes, siguen instando a sus compañeros a que realicen el apagón de UberPool, es decir, que rechacen ese tipo de servicio. Alguien toma la palabra en voz alta, revela que dos personas de la CTM (Confederación de Trabajadores de México) han estado ahí con ellos y les los han invitado a formar un sindicato.

El hombre de 30 años, que una hora antes dijo que tendría que devolver su coche porque ya no le salen las cuentas, le un supuesto comunicado en los que convocan a los transportistas ejecutivos de Uber a que, en un acto de solidaridad, inicien juntos la defensa de sus derechos bajo “la asesoría profesional y liderazgo indiscutible” de la CTM.

La Confederación, continúa el que lee, repudia las tarifas mínimas de 25 pesos, rechaza UberPool y el envío o entrega de objetos o animales. Acepta en cambio, el pago de comisión de 10% por la administración de Uber y una cuota mínima de 50 pesos en los servicios. También piden el pago de utilidades.

Los choferes desconfían. No quieren pagar cuotas a la CTM por tener su sindicato. “Mejor lo formamos nosotros” se levantan algunas voces.

UBER DA LA CARA... EN UN COMUNICADO

Mientras las oficinas centrales siguen tomadas, la plataforma comparte un comunicado en el que sostiene que este año, las ganancias de sus socios están por encima de los parámetros normales, debido al programa Hoy No Circula Ampliado, que arrancó el 4 de abril y concluyó el 30 de junio.

Afirma que, como cualquier empresa, tiene temporadas de alta y baja demanda, y ésta última se presenta en verano, misma que se acentúa por el fin de las medidas ambientales. No obstante, sostiene que los socios generaron 18.6% -más dinero- en lo que va de este año, superando la facturación de diciembre pasado.

“Nuestros pronósticos prevén que, al igual que el año pasado, muy pronto las tarifas generadas por los socios conductores comiencen a estabilizarse”, indica la empresa que presenta una tabla en la que se ve cómo a partir de mayo los ingresos de los socios comenzaron a bajar hasta llegar a su punto más bajo el sábado 16 de julio. Será hasta septiembre cuando se perciba una recuperación real y hasta diciembre se llegará a los niveles de abril.

En su comunicado, Uber indica que la tasa de servicio para quienes arrancan en la plataforma es de 25% y se mantiene la de 20% para los socios más antiguos. Precisa que en UberPool se cobra 10% si el viaje no es compartido “para proteger el impacto en las ganancias de los socios” y de 30% cuando este solicitado por más de dos usuarios.

Finalmente, sostiene que la calificación de sus conductores es mayor 4.7

HACEN LAS PASES

Los socios de Uber vuelven a reencontrarse en una mesa de análisis. Julio Heredia es ahora el vocero e informa vía telefónica que Eduardo Hernández es uno de los 15 miembros del nuevo comité directivo, que dará cobijo a todas las voces de miembros de Uber.

El nuevo vocero indica que van a esperar hasta el lunes por la tarde la respuesta de Uber para iniciar un diálogo abierto al público y los medios de comunicación. De lo contrario iniciarán con el “plan B” del que prefiere no revelar ninguna acción.

Lo que sí afirma es que hay un rechazo al cierre de calles, como el ocurrido en Hamburgo 206, y otras medidas radicales. Confían en la palabra del director de Operaciones de Uber, que de no habría represalia contra los socios inconformes.

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