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El problema de la administración: la institucionalización
En artículos anteriores he hablado de la necesidad que tienen los empresarios de pasar de un estado de administrador y operador a ser líderes de una empresa en funcionamiento, con estructura, políticas y procedimientos.
En artículos anteriores he hablado de la necesidad que tienen los empresarios de pasar de un estado de administrador y operador a ser líderes de una empresa en funcionamiento, con estructura, políticas y procedimientos.
Sin embargo, cuando hablo de la transición administrativa me refiero al proceso por el que pasa el emprendedor, desde estar en un punto donde la empresa es él mismo, a otro en donde la compañía funciona de manera autónoma a sus acciones individuales, esto es la institucionalización de los procesos organizacionales. En el momento en que el negocio crece, el empresario tiene la necesidad de fortalecer y delegar parte de sus funciones, es en ese momento en donde, conscientemente o no, el líder empieza a armar su equipo directivo.
También es en ese momento en el que tanto el empresario como su grupo directivo pueden empezar a sentir la frustración de que las cosas no están funcionando, que no son escuchados y que no entienden cómo sus acciones, bien intencionadas, no están dando los resultados que ellos esperan.
A partir de ese momento, los miembros del equipo directivo empiezan a tomar diferentes actitudes ante la situación. Por un lado, unos pueden, como ya hemos comentado, sentir que el desempeño que han alcanzado es el nivel máximo al cual podrán aspirar. Por otro lado, otros empezarán a echarle la culpa a todos los demás, incluyendo al propio dueño-empresario, y a decir que ellos son los únicos que entienden la situación. Otros más optarán por una renuncia para buscar otras opciones de empleo más gratificantes. Todas esas actitudes son equivocadas y deberán ser erradicadas.
Así como la empresa necesita políticas y procedimientos para, de una manera estandarizada, comprar, producir, vender, cobrar, pagar, registrar, informar, etcétera, también requiere procesos para que, de una manera ordenada y alineada al mismo objetivo, sea dirigida hacia el cumplimiento de sus metas.
Ese proceso requiere del reconocimiento de todos los miembros del equipo directivo, los cuales tienen una influencia definitiva en el camino que debe tomar la compañía. El empresario se ve forzado a tener en cuenta la opinión de otros dentro de la toma de decisiones,y todos los miembros, incluyéndolo a él, deberán entender las opiniones de los demás.
Como veíamos en artículos pasados, conceptualmente el equipo directivo puede coincidir en lo general respecto del rumbo que la empresa debe tomar; sin embargo, los caminos y formas pueden variar tanto que no existe una verdadera coordinación de esfuerzos y pareciera que cada uno está jalando la cuerda en sentidos diferentes.
El éxito de la transición de empresario a dirigente de una empresa efectiva depende en la capacidad del líder para poder transmitir sus planteamientos y qué tan abierto está para aceptar las ideas de los demás.
Para lograr esto, existen técnicas y procesos que ayudan al equipo directivo a encontrar el camino de comunicarse, alinear sus objetivos y operar de tal manera que la empresa cumpla con las metas establecidas.