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El funcionamiento del código de conducta
Un código de conducta puede funcionar como una herramienta de responsabilidad social empresarial que además ayuda a la competitividad. Planea el de tu empresa.
Cada día son más las empresas que adoptan un código de conducta (o código de ética). Algunas porque se los exige la Ley Sarbanes-Oxley, otras por ser un requisito para las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), y otras más, que sin cotizar en el mercado bursátil, han visto una mejor práctica en implantar un sistema de gobierno corporativo, lo cual implica definir su propio código de conducta.
Algunas organizaciones han adoptado este código por ser una de las principales herramientas para implementar las buenas prácticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y, en menor número de casos, porque el cliente se lo está requiriendo a sus proveedores.
Para que un Código de Conducta realmente funcione como una herramienta de RSC y que a su vez apoye la competitividad de la organización, es importante cuidar que dicho código incluya el compromiso global de su organización. Es decir, debe señalar cuál es el valor agregado que estamos dispuestos a entregar a cada uno de nuestros grupos de interés o stakeholders, como son: colaboradores o empleados, proveedores, clientes, inversionistas, autoridades, competidores, comunidad y organizaciones no gubernamentales (ONGs), además del compromiso con el cuidado y preservación del medioambiente.
Por la importancia del compromiso que se asume con estos grupos de interés, es responsabilidad del Gobierno Corporativo o del Consejo de Administración de la empresa, la aprobación del código de conducta.
Es importante señalar que la RSC busca una relación de beneficio mutuo: cada valor agregado entregado genera un beneficio y ejemplo de ello es que con los proveedores se puede lograr un mayor compromiso, plazos y financiamiento, además de sinergias, incremento en índices de calidad, reducción en costos de supervisión y velocidad de repuesta. Con los colaboradores o empleados: mayor productividad, disminución de riesgos, prevención de actos ilícitos, mejoramiento del clima laboral, cuidado de la reputación y la imagen. Con los clientes se fortalece la lealtad y preferencia.
El punto más importante para que el código de conducta tenga éxito es que contenga la esencia de la organización; los principios y/o valores que eligieron y que representen la actuación de cada uno de los miembros que la conforman. Se sugiere que estos valores no sean más de los que puedan contarse con los dedos de una mano (para que siempre se tengan presentes) y deberán ser entendidos de la misma forma por todos los miembros de la organización.
El código de conducta deberá contar con un sistema que le dé vida, ya que tenerlo solamente en documento puede disminuir las posibilidades de lograr competitividad. El sistema abarca desde el diseño y actualización del código, manual de políticas y procedimientos, implantación y difusión, medición, retroalimentación, investigación de casos, reconocimientos, reafirmación de valores, reportes y un proceso de mejora continua. Se recomienda la existencia de uno o varios comités que se encarguen del funcionamiento del sistema.
En un sistema los valores pueden reafirmarse con formación de hábitos y como ejemplo está el valor del respeto, que se puede trabajar con el hábito de puntualidad y de participación. El de responsabilidad, con cumplimiento y asignación de metas. Las estrategias del negocio deben estar alineadas conforme a los valores.
En todo sistema y en todo cambio es relevante el liderazgo, por lo tanto, hay que asegurarse de que el líder o los líderes estén convencidos del sistema y, sobre todo, que sean congruentes con él.
En conclusión, cada empresa es distinta, los códigos de conducta pueden ser similares pero, en su caso, deberán establecer un proceso individual de selección de valores y de definición de estrategias. El código de conducta deben verlo como un sistema y no sólo como un documento.?n