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Avalancha busca nuevas pendientes para deslizarse
La falta de inversión e innovación llevó al cierre de la empresa; ahora desean revivirla. Jesús Pérez, dueño de la marca y fundador de Hierro-Mex, dice que la donaría para ayudar a niños y jóvenes de la calle.
Las avalanchas fueron unos de los juguetes más populares entre las décadas de los 70 y los 90. La diversión individual o en grupo estaba garantizada, sólo se requería de una pendiente y la decisión de tomar el riesgo de ir a fuertes velocidades por las calles empinadas de la ciudad.
En la actualidad, este pequeño auto rudimentario es ya un recuerdo en la mente de sus usuarios, y Hierro-Mex, la empresa que lo creó y lanzó al mercado, ya está por cerrar.
"Si hay alguna institución, asociación civil u ONG, interesada en apoyar a niños y jóvenes de la calle a producir las avalanchas, sobre todo para que los muchachos obtengan un beneficio, yo regalo el equipo, el registro de la marca y la patente de Avalancha", afirma don Jesús Pérez Lango, su creador.
A sus 92 años dice que de suceder se sentiría muy a gusto y tranquilo en sus últimos años de vida.
"Sería para mí una satisfacción muy grande porque la Avalancha que yo inventé tendría continuidad. Yo regalaría todos los elementos, las maquinas especiales que hubo que hacer para producir los carritos y proporcionaría a alguien para que los enseñara a hacer avalanchas", afirmó el también dueño de Productos Metálicos Hierro-Mex SA de CV..
El éxito de la Avalancha, un juguete con gran demanda en las décadas de los 70, 80 y parte de los 90, hizo que su producción ascendiera a más de 100,000 piezas al año; pero ésa ya no es su realidad.
La empresa fue alcanzada por factores como la globalización, la entrada de juguetes chinos, la tecnología, y fenómenos como el aumento de la inseguridad en las calles del país, lo que subió considerablemente el entretenimiento hogareño.
Adicional, reconoce este empresario la falta de una estrategia adecuada y una visión de largo plazo, no ayudaron pese a los intentos de modernizar el diseño, hacerla más resistente y económica.
"Nosotros fabricábamos muchas cosas: cortinas de acero, lámina de plomo para blindaje de rayos X, pero la Avalancha nos empezó a exigir tener más gente para fabricarlas. Llegó el punto en que sólo producíamos avalanchas", comentó don Jesús.
"Hace como cinco años, nos empezó a ir muy mal y poco a poco la producción fue de 100,000 a 60,000; y luego a 10,000, y hasta el final llegamos a 2,000", detalla.
Actualmente no producen avalanchas. Sólo cuentan con alrededor de 600 carritos que venderán poco a poco. El taller se ha convertido en bodega. Los trabajadores se dedican a limpiar y recoger mientras se venden o se decide qué hacer con las máquinas que restan.
"Vamos a cerrar definitivamente. Yo ya no soy joven, no puedo echarle mucha fibra. A ver si por ahí algún valiente se avienta", reitera.
Hierro-Mex, que llegó a contar con 100 trabajadores, actualmente emplea a tres personas: un obrero y un chofer que llevan 15 años en la empresa, más la secretaria.?n