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El BCE, cada vez más restrictivo
Los mercados monetarios se preparan para una política cada vez más restrictiva por parte del Banco Central Europeo (BCE), apostando a que las tensiones geopolíticas complicarán su lucha contra la inflación y mantendrán las presiones sobre los precios lo suficientemente persistentes como para elevar la tasa de depósito de referencia hasta casi 3.0% a finales del 2027.

Los mercados monetarios se preparan para una política cada vez más restrictiva por parte del Banco Central Europeo (BCE), apostando a que las tensiones geopolíticas complicarán su lucha contra la inflación y mantendrán las presiones sobre los precios lo suficientemente persistentes como para elevar la tasa de depósito de referencia hasta casi 3.0% a finales del 2027.
Se espera que el BCE suba las tasas en septiembre, tras el aumento de junio destinado a contener las presiones sobre los precios desencadenadas por la crisis energética provocada por la guerra entre Estados Unidos (EU) e Irán.
Los analistas afirman que no son solo los elevados precios del petróleo, que cotizan por encima de los 90 dólares el barril, lo que mantiene en vilo a los inversionistas, sino también el riesgo de una menor disponibilidad de combustibles refinados, las escasas reservas de gas de la zona euro y un conflicto que podría prolongarse más allá de las elecciones de mitad de legislatura de EU en noviembre.
Esto se refleja en los mercados de tasas de interés, donde, además del aumento previsto para septiembre, que situaría la tasa de depósito en 2.50%, las apuestas por un endurecimiento adicional están cobrando impulso.
Los mercados descuentan una probabilidad de aproximadamente 25% de que la tasa de depósito del BCE alcance 3.0% en marzo del 2027 y de alrededor de 60% para septiembre.
Hace apenas un mes, no descontaban ninguna probabilidad de que se llegara a 3.0% en marzo.
Los analistas señalaron que resulta llamativo que las apuestas por un alza de réditos se mantuvieran incluso cuando el petróleo retrocedió desde el máximo de 120 dólares alcanzado en abril y las primas físicas del Brent se desplomaron de 40 a 7 dólares, lo que sugiere que los operadores seguían preocupados por la inflación y la reacción del BCE, incluso ante un retroceso del petróleo.
“La hipótesis de partida es que sigue siendo posible alcanzar un acuerdo de paz duradero en Oriente Medio antes de las elecciones de mitad de legislatura de EU”, dijo Henry Cook, economista sénior de MUFG.
“Pero si eso empieza a parecer inalcanzable y los precios de la energía se acercan al escenario adverso del BCE, podríamos asistir a algo más parecido a un ciclo de endurecimiento en toda regla”, añadió, mencionando una tasa de interés de los depósitos de “al menos 3.0 por ciento”.
Choque energético
Los inversionistas advirtieron que la guerra podría afectar al mercado energético a largo plazo, avivando la inflación.
“Los márgenes de crack se mantendrán elevados en un futuro previsible, con los mercados de productos refinados mucho más ajustados que los del crudo”, mencionó Mark Dowding, director de inversiones de BlueBay Fixed Income, quien también mencionó los daños relacionados con la guerra en Ucrania.
El crack spread mide el margen entre los productos refinados, como el gasóleo, y el petróleo crudo, y suele utilizarse como indicador de las presiones inflacionarias relacionadas con el petróleo.
La inflación de la zona euro también se ve impulsada por el mercado del gas natural, cuyos niveles de almacenamiento se sitúan en los más bajos para esta época del año en más de una década, en medio de las expectativas de que la región no alcance su objetivo antes del invierno, debido en parte al calor, que aumenta el uso de aparatos como de aire acondicionado para refrescar los hogares.
Capital Economics señaló que la última vez que las existencias se situaron cerca de este nivel fue en el 2021, cuando los precios alcanzaron un máximo de más de 170 euros. Actualmente se sitúan en torno a 65 euros.
