China, que ya se yergue como gran superviviente económica del covid-19, será la estrella del Foro de Davos, que tendrá lugar del 25 al 29 de enero telemáticamente con la participación de su presidente, Xi Jinping, junto a otros líderes mundiales.

Mientras que la edición de 2020 estuvo dominada por el estadounidense Donald Trump, este año Asia regresa con fuerza al Foro Económico Mundial, según anunciaron el lunes sus organizadores durante una rueda de prensa.

Además de los líderes de países europeos como Alemania, Francia, Italia o España, tampoco faltarán a la cita los de otros Estados emergentes, como Argentina, Costa Rica, Colombia, Sudáfrica, Ghana o Ruanda. En cambio, el gran ausente será Estados Unidos.

La Unión Europea (UE) estará representada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.

Xi Jinping firmará así su segunda participación, tras las aplaudidas promesas de apertura económica que hizo en 2017 durante este encuentro anual de la élite económica mundial.

Además, su país anunció este lunes que había cerrado 2020 con un crecimiento del 2.3%, convirtiéndose así en la única gran economía que terminó el año en buena forma tras prácticamente haber atajado la epidemia de Covid-19 en su territorio.

También participarán en la cumbre virtual el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, y su homólogo indio, Narendra Modi, así como los presidentes de Corea del Sur, Moon Jae-in, y de Singapur, Lee Hsien Loong.

Asimismo, se anunció la presencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y del rey Abdalá de Jordania.

Tras esta primera sesión virtual, en mayo se celebrará una reunión física en Singapur, y no en la estación de esquí de Davos (Suiza), donde suele organizarse este evento, creado en 1971 por el profesor alemán Klaus Schwab.

En esta edición digital se tratará el tema "Un año crítico para restaurar la confianza", dividido en tres subtemas: "covid, clima y cooperación".

Pero las compras masivas recientes, de Hipgnosis en particular, les han dado una nueva visibilidad y han subido las apuestas.

"Los mercados financieros parecen claramente apreciar la edición musical", sostiene.

Esta tendencia preocupa a Crosby quien, aunque ha vendido su catálogo, echa de menos los tiempos en que eran los fanáticos quienes pagaban por el trabajo de los músicos.

Los términos de los contratos de venta por catálogo varían de un artista a otro y rara vez son públicos. Pero la multiplicación de transacciones llevará posiblemente a que las canciones sean más fáciles de usar para películas o comerciales, lo que para este veterano músico es una mala noticia.

Por lo demás, quienes tratan de "vendidos" a los artistas que han monetizado su catálogo, como han hecho algunos en las redes sociales, "no saben nada y tienen envidia", asegura Crosby.

"No puedo ofrecer un concierto y no me pagan por mis grabaciones. Entonces, ¿qué tengo que hacer?".

rrg