A pesar de la tendencia ligeramente negativa que traen las cuentas fiscales, por la caída de los ingresos del petróleo, el principal riesgo para el panorama fiscal de México proviene de las transferencias presupuestales a Petróleos Mexicanos (Pemex), advierte la calificadora Moody's.

En un comentario especial divulgado el martes 13 de agosto, analistas de la agencia comentaron que las transferencias del gobierno a la petrolera pueden ser mayores y más recurrentes en el mediano plazo.

Al interior del comentario, que titularon “Los ingresos más bajos generarán un déficit fiscal más amplio de lo previsto este año, pese a gastar poco”, advierten que compensar menores ingresos públicos a partir de ahorros diseñados para enfrentar desaceleraciones económicas cíclicas y responder a choques externos, no resuelve el problema de fondo que tiene México.

Se refiere a la intención del gobierno de emplear alrededor de la mitad de los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) para llegar a la meta anual de superávit primario de 1% del Producto Interno Bruto (PIB).

El comentario dirigido por la analista Ariane Ortiz, destacaron que la caída de ingresos petroleros se mantiene como el mayor problema de fondo para las finanzas públicas. Y consignan que eventualmente “la administración tendrá que elegir entre déficits fiscales más grandes o mayor austeridad en el gasto, lo que implicaría una política procíclica que podría ensombrecer aún más el panorama económico”.

 

Subrayaron que el cumplimiento de las metas fiscales, utilizando recursos que ya existen, no resuelven el problema de fondo de la caída en los ingresos petroleros, advierte la calificadora Moody's.

Luego, hicieron un ejercicio proyectivo donde consignaron que si por alguna razón, el gobierno mexicano no utiliza los recursos del FEIP, se registraría un superávit primario inferior al objetivo, y cerraría en 0.5% del PIB.