Debido a que en América Latina 65% de la población aún no tiene acceso a los servicios financieros, de acuerdo con un estudio de McKinsey Consulting, la tecnología puede ser una aliada de las cooperativas de ahorro y préstamo para mitigar dicho porcentaje, indicó Martín Naor, director general de la empresa mundial de soluciones financieras Bankingly.

Para Naor las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo (socaps) desempeñan un papel fundamental en las economías locales de los países de América Latina y el Caribe, pues actúan como medio vital para proporcionar servicios financieros a personas que se encuentran en la base de la pirámide y que, en muchos casos, están fuera del sistema bancario tradicional.

Estas organizaciones, cuyo principal propósito es fomentar el ahorro en personas de recursos limitados, al mismo tiempo que les da acceso al crédito, pueden cobrar intereses más bajos en los préstamos que otorgan (así como dividendos más altos por el ahorro) ya que están estructuradas como cooperativas sin fines de lucro , explicó en un análisis sobre el tema.

En este entorno, Naor enfatizó que la tecnología puede ser de gran ayuda en este tipo de organizaciones, ya que a pesar de los beneficios que ofrecen a grandes segmentos de la población, la mayoría de entidades no cuenta con recursos para atender al exorbitante número de personas que carece de acceso a servicios financieros.

La tecnología de hoy permite a las cooperativas utilizar plataformas que proporcionan a sus clientes recursos excepcionales, no sólo para satisfacer sus necesidades bancarias, sino también para hacerlo a través de la telefonía móvil , acotó.

El directivo enfatizó que a medida que las plataformas (redes sociales) se vuelven más accesibles a personas de todos los niveles sociales y económicos, dichos usuarios comenzarán a exigir cada vez la misma comodidad y facilidad en el uso de servicios financieros.

Los retos

Naor destacó que en todo el mundo se percibe una tendencia de aumento de la inversión de capital de riesgo en tecnología financiera innovadora, lo que ha generado nuevos modelos de negocio eficientes que transforman la industria de servicios financieros.

El año pasado, la industria de la tecnología financiera atrajo más de 12,000 millones de dólares en inversión de capital de riesgo, lo que alentó el desarrollo de innovaciones creativas en los usos de herramientas analíticas para evaluar, aprobar y procesar transacciones financieras , explicó.

A pesar de este panorama - acotó-, ampliar y llevar de manera sistemática estas soluciones a una extensa banda de población sigue siendo uno de los retos más difíciles, incluso para las startups que cuentan con mejor financiamiento.

La capacidad de asociarse y colaborar con grandes instituciones que cuentan con una base de clientes establecida y los medios para llegar a dichas comunidades podría llevar a startups y cooperativas a una situación de ganar-ganar .

Sin embargo, Naor comentó que la colaboración entre startups y cooperativas presenta un problema, pues la mayoría de las socaps operan con esquemas de tecnología obsoleta que inhiben e impiden la incorporación de soluciones tecnológicas a sus plataformas.

Se agrega a este reto el hecho de que estas cooperativas no persiguen fines de lucro, ni disponen del tiempo, recursos humanos y presupuesto para invertir en actualizar sus plataformas tecnológicas , abundó.

Naor alertó que si las socaps no preparan una estrategia para competir en el segmento de la población no bancarizada, corren el riesgo de quedarse fuera.

Es por eso que para Naor, con la creación de soluciones de tecnología digital ágil, que podrían ser adoptadas por las socaps, estas entidades operarían con la velocidad, seguridad y sofisticación como las grandes instituciones financieras mundiales.

Esta capacidad tecnológica mejorada, junto con el entendimiento de cómo funcionan los segmentos de mercado de menos recursos y no bancarizados, puede ayudar a las socaps a ser un vínculo financiero esencial para millones de consumidores , finalizó.