La recaudación que se obtiene por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobra en comida chatarra, refrescos, tabaco y bebidas alcohólicas es insuficiente para atender las enfermedades que provocan estos productos, por lo que es indispensable que se hagan ajustes en este gravamen, refirieron expertos.

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, indicó que por dichos productos, el gobierno ingresó en el 2017 alrededor de 130,000 millones de pesos; sin embargo, el costo por atender enfermedades provocadas por tabaquismo, exceso al alcohol y la obesidad asciende a 555,794 millones de pesos.

“En México no existen políticas integrales que ayuden a evitar enfermedades provocadas por estos productos; las políticas que hay están intervenidas por empresas relacionadas al tabaquismo, bebidas saborizadas y alcohol”, expuso en conferencia de prensa.

Detalló que de la recaudación que se obtiene por el IEPS a alimentos y bebidas que generan un daño a la salud, 30% proviene del consumo de tabaco, 27% de bebidas refrescantes y cervezas, 18% por bebidas saborizadas, 14% de los alimentos con alto contenido calórico y 11% en bebidas alcoholizadas.

Por lo anterior, comentó que el próximo gobierno deberá plantear nuevas políticas que mejoren la salud de los mexicanos, y no sólo a las arcas del gobierno.

En el 2014 entró en vigor la reforma fiscal en la que se estableció que se debía pagar un impuesto de 1 peso por cada litro en las bebidas saborizadas; mientras que se impuso un gravamen de  8% por cada 100 gramos o mayor a los alimentos no básicos con alta densidad calórica, cuyo contenido energético es de 275 kilocalorías.

Más impuesto a alimentos de alta densidad calórica

Fiorella Espinosa, investigadora de El Poder del Consumidor, comentó que el impuesto que se cobra en alimentos chatarra y refrescos es insuficiente para evitar su consumo y propuso que se incremente a 20 por ciento.

“Este porcentaje es una recomendación que ha hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS), no es un exceso, tomando en cuenta que las principales enfermedades en el país son obesidad y diabetes”.

Francis Zavala, directora del Centro de Acción contra el Alcoholismo, comentó que en el caso de las bebidas alcohólicas se debe establecer un plan nacional de prevención para su consumo.

A su parecer, se debe revisar el impuesto que se cobra en este producto que daña la salud e incrementar la edad de consumo del alcohol a los 21 años de edad, así como eliminar toda la publicidad al respecto.

Con respecto al tabaco, Erick Antonio Ochoa, director de Políticas Públicas de salud de la Fundación Interamericana del Corazón, agregó que desde el 2008 no se han hecho cambios significativos para reducir su consumo; ello se debe a que las discusiones se ven mermadas por empresarios que mandan a sus cabilderos para persuadir a los legisladores.

“No hemos hecho nada de lo que nos ha recomendado la OMS. Hay recomendaciones puntales que se deben hacer para el control del consumo del tabaco, incluso hasta cómo plantear los conflictos de interés; no es un problema sólo en México, sino en el mundo”.

Propuestas de Morena

En su Proyecto de Nación, el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, afirma que en su gobierno no se incrementarán, ni crearán nuevos impuestos, pues el ajuste fiscal provendrá de una nueva política en materia del gasto público.

Vidal Llerenas, quien fue secretario de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública por la LXIII Legislatura, refirió que si bien en el Paquete Económico del 2019 no habrá cambios en materia de impuestos sobre comida chatarra, bebidas saborizadas y tabaco, para el 2020 sí se prevén cambios en medidas de etiquetados y de publicidad.

“Esos temas son parte de la discusión, se deben eliminar excepciones de publicidad, ver en qué hora se deben trasmitir comerciales de ciertos productos y también qué pasa con la recaudación proveniente del consumo de estos productos”.

Por ello, dijo que revisarán la recaudación que se obtenga de estos productos porque en la actual administración no se vio una verdadera campaña de prevención, al contrario, el sector salud resultó afectado con los recortes que se hicieron en los últimos tres años.

En su momento, Leticia Armenta, economista del Tecnológico de Monterrey, consideró que el cobro de impuestos de estos productos no cumple con el objetivo principal de reducir la obesidad.

“Esta medida, que realmente no combate la obesidad ni la diabetes, es un problema que debe abordarse de manera integral y el impuesto no necesariamente es el mejor instrumento”, afirmó.

Argumentó que hay investigaciones que demuestran que el impuesto a estos productos sólo está castigando a los consumidores de bajos ingresos.