Se espera que esta semana, los demócratas presenten en la Cámara de Representantes un nuevo proyecto de ley en busca de otro plan de estímulo por valor aproximado de 2.4 billones de dólares, recortando así el monto original en un intento de impulsar las negociaciones con la administración de Trump.

La cifra reduce en 1billón de dólares el proyecto de 3.4 billones de dólares que el Congreso aprobó en mayo. Se espera que contenga algunos elementos del primer plan, así como fondos adicionales para necesidades que, de acuerdo con la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, han surgido en los últimos meses.

De esta manera, no se descarta que la propuesta incluya extender las ayudas por desempleo, pagos directos a los ciudadanos y probablemente un alivio adicional para los sectores de aerolíneas y restaurantes que se han visto afectados por las caídas en los negocios debido al confinamiento.

De esta forma, los demócratas buscan que tanto el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, como el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, impulsen en otro billón de dólares, la oferta de la Administración Trump, de aproximadamente 1.3 billones.

En julio, los republicanos en el Senado propusieron un proyecto de ley reducido por alrededor de 1 billón de dólares,  mismo que no logró un avance bipartidista. Tampoco lo logró la propuesta posterior que planteaba entre 350,000 y 500,000 millones de dólares que ni siquiera contó con apoyo en la Cámara Alta, donde los republicanos cuentan con una mayoría simple.

Pelosi encabeza la negociación, pero un acuerdo entre la Cámara controlada por los demócratas, el Senado en manos del Partido Republicano y la Casa Blanca se ve difícil.

“Todavía estamos luchando por llegar a un acuerdo”, dijo Pelosi a sus colegas. “Si es necesario, podemos formalizar la solicitud votando en el pleno de la Cámara”. Las conversaciones recientes entre Pelosi y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, no han ido a ninguna parte, pero las partes se resisten a ceder.

“Tanto Pelosi como Mnuchin han manifestado su voluntad de regresar a las negociaciones, pero no está claro que hayan cambiado su postura”, dijo Andrew Hollenhorst, economista de Citi.  Quien considera que si no se vota un proyecto de ley de estímulo antes de las elecciones, es probable que se alcance un acuerdo fiscal en los meses posteriores a la cita con las urnas. “Un retraso restará entre 1 y 3 puntos porcentuales del PIB real anualizado en cuarto trimestre”, añadio.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell,  ha advertido que sin estímulos la economía podría verse afectada.

Tras el confinamiento, Estados Unidos ha registrado varios meses de crecimiento del empleo; sin embargo, la tasa de desempleo aún se mantiene elevada sobre 8.4 por ciento.

Las elecciones del próximo 3 de noviembre se perfilan cómo el factor determinante del cómo y cuando aprobar un nuevo estímulo.

Los republicanos necesitan sumar 20 escaños más para retomar el control del Congreso. Si los demócratas se ofrecen a cooperar pero los senadores republicanos se resisten, estos últimos asumirán la culpa de cualquier acuerdo fallido y de la consiguiente agitación financiera arriesgando así su mayoría simple en la Cámara Alta.

valores@eleconomista.mx