México se caracteriza por ser uno de los países emergentes con mayor participación de extranjeros en los mercados financieros, lo que es un factor de riesgo ante la incertidumbre y volatilidad financiera consigna un reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Fondo establece que a lo largo de los años, los mercados emergentes y fronterizos se han vuelto más dependientes de los flujos de capital extranjero. Especificamente desde la crisis financiera mundial, hace 10 años, la participación  de extranjeros en mercados  financieros emergentes creció significativamente.

Destaca el mercado de valores, donde la participación de no residentes tradicionalmente ha sido más pequeña y que en la actualidad los inversionistas poseen una parte importante de las acciones que se negocian en las bolsas de valores  de las economías emergentes.

Los riesgos relacionados con los flujos de cartera pueden ser más agudos en un  contexto de altos niveles de deuda global en mercados emergentes.

En dos análisis separados expertos del Fondo destacan que las proporciones son “factores de exposición en caso de que continúen endureciéndose las condiciones financieras y preferencias de inversionistas”.

En su “Rastreador de políticas de respuesta al Covid-19”, que desarrolló el FMI para 191 países y que actualiza diariamente, estiman que entre el 20 de febrero y el 21 de mayo, inversionistas extranjeros liquidaron bonos del gobierno de México por 12,500 millones de dólares que equivalen a 1.2 puntos del Producto Interno Bruto (PIB).

Esta proporción ha aumentado desde marzo, cuando las salidas acumuladas desde que inició la pandemia en México fueron equivalentes a 0.4% del producto.

Ahí destacaron que en periodos de alta aversión al riesgo, como los vividos en marzo y mediados de abril por el Covid- 19, las divisas se han debilitado resultado de las ventas de inversionistas extranjeros que quieren reducir su exposición y prefieren moverse a activos más seguros.

Al interior de la segunda parte de su Global Financial Stability Report (GFSR), los expertos del FMI proponen limitar el riesgo a partir de fortalecer al receptor emergente de capitales, en este caso México o Hungría.

Proponen a las autoridades el desarrollo de mercados monetarios eficientes, fortalecer prácticas del mercado primario para mejorar la transparencia  y la previsibilidad de la emisión, reforzar la liquidez del mercado, desarrollar una infraestructura de mercado sólida así como garantizar el cumplimiento de la ley y el respeto de los contratos.

Al garantizar certidumbre alimentan la confianza de los inversionistas que incluso en la volatilidad pueden esperar antes de vender o rematar los títulos, aseveraron.

Enfatizan que la mayor participación extranjera en los mercados de deuda emergente les expone a cambios en las condiciones financieras mundiales a través del comportamiento y las preferencias de inversionistas extranjeros.

Destacaron que en periodos de aversión al riesgo, cuando las monedas locales se debilitan y los activos nacionales son rematados, los inversionistas continúan reduciendo su exposición, desencadenando salidas de capital que podrían perturbar a los mercados de bonos.

El riesgo está en las economías que se financiaron en divisas extranjeras, generando lo que se llama “pecado original”, destacaron.

Riesgo al alza

En el Rastreador de Políticas de respuesta, capítulo México, destacaron que el riesgo que pagan los títulos soberanos a 10 años pasó de 131 puntos el 20 de febrero a 434 puntos base en el pico alcanzado en abril 28.

Esto “impulsado por el deterioro del riesgo de Pemex” que llegó hasta 1,186 puntos base desde 377 puntos iniciales.

Esta percepción de la incertidumbre sobre México y su empresa productiva del Estado, motivaron una depreciación del peso mexicano de 18 al 21 de mayo, que se ha suavizado desde el pico alcanzado de 25%  a fines de  marzo pasado, detallaron.

Estas salidas de capital de México motivaron intervenciones y un paquete de acciones de tipo monetario que aplicó el Banco de México en conjunto con la Secretaría de Hacienda, para tratar de ordenar los movimientos que están documentados por el FMI y que es uno de los más modestos de los recogidos en el mundo, equivalente a 0.7% del PIB.

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