Durante el primer tercio del 2016, los precios al consumidor en los países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) aumentaron 0.98%, a tasa anual, el mayor nivel en cinco trimestres, de acuerdo con datos del organismo internacional.

Si bien la inflación de la OCDE al inicio de este año mostró una ligera aceleración, aún los niveles son bajos, por lo que los riesgos de deflación no se han disipado en su totalidad. La dinámica de los precios al consumidor en las economías emergentes y avanzadas es mixta.

En las primeras, la inflación aceleró en enero-marzo debido, principalmente, a que la mayoría de las divisas de este bloque permanecieron bajo presión, por la debilidad en sus tipos de cambio, que infló los precios vía bienes importados.

En el 2015, el nivel general de inflación en las economías avanzadas fue el más bajo desde la crisis financiera mundial, principalmente como consecuencia de la fuerte caída de los precios de las materias primas. En muchos mercados emergentes, la disminución de los precios del petróleo y otras materias primas ha contribuido a reducir la inflación, aunque en varios países, entre ellos Brasil, Colombia y Rusia, las notables depreciaciones de la moneda han neutralizado en gran medida los efectos de la reducción de los precios de las materias primas, y la inflación ha aumentado.

Entre agosto del 2015 y febrero del 2016, los precios del petróleo se redujeron 32%, llegando a mínimos de 12 años, como consecuencia de la fuerte oferta de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Rusia. Los precios del carbón y el gas natural también registraron un descenso, al estar ligados estos últimos a los precios del petróleo y los precios de las materias primas no combustibles, 9 y 4%, respectivamente, en el caso de los metales y los productos agrícolas.

Divisas reforzadas y debilitadas

Entre agosto del 2015 y febrero del 2016, las monedas de las economías avanzadas tendieron a reforzarse, mientras que las de países exportadores de materias primas con tipos de cambio flotantes tendieron a debilitarse aun más, como en México.

Entre las economías avanzadas, el yen japonés se apreció aproximadamente 10%, mientras que el dólar y el euro se apreciaron 3 y 2%, respectivamente. En cambio, la libra esterlina se depreció 7%, impulsada por las expectativas de una posterior normalización de la política monetaria en el Reino Unido y la preocupación generada por su posible salida de la Unión Europea.

Entre las economías de mercados emergentes, Sudáfrica, México, Rusia y Colombia registraron depreciaciones fuertes. La divisa china se depreció 2%, mientras que la rupia india se mantuvo estable.

Las mayores tasas de inflación anual en los primeros tres meses del 2016 se presentaron en Brasil (10.14%), Rusia (8.37%), Sudáfrica (6.59%), India (5.65%), Indonesia (4.34%), México (2.69%) y China (2.13 por ciento).

Aunque si se consideran los registros de hace un año, la tendencia dibuja dos caminos. A la baja se colocaron Rusia (pérdida de 7.84 puntos porcentuales), Indonesia (2.21 puntos), India (0.93 puntos) y México (0.37 puntos); mientras al alza, se encuentran China (ganó 0.93 puntos), Sudáfrica (2.46 puntos) y Brasil (2.49 puntos).

En las economías avanzadas la subida de precios es baja o simplemente siguen cayendo. Del grupo de las siete mayores economías, disminuyeron Italia (0.09%) y Francia (0.04%); los aumentos se mostraron en Japón (0.06%), Alemania (0.25%), Reino Unido (0.30%), Estados Unidos (1.08%) y Canadá (1.54 por ciento).

De éstas, al comparar la tasa de inflación de hace un año, sólo la economía japonesa trazó una pendiente negativa (de 2.28 a 0.06%); el mayor avance en este periodo lo presentó Alemania (de 0.03 a 0.25 por ciento).

A nivel global, la inflación ha seguido una tendencia al alza en los últimos meses, como consecuencia de la desaparición lenta del efecto base de los bajos precios del petróleo, las cotizaciones más altas de productos alimentarios por el fenómeno meteorológico El Niño y la depreciación de las monedas emergentes.

No obstante, no se espera que esta situación dure mucho más tiempo, a medida que una posible estabilidad de los precios alivie la presión sobre algunas divisas en los mercados emergentes. Además, las presiones deflacionarias siguen siendo fuertes por la debilidad del crecimiento mundial.

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