Terminada la Semana Santa, Colombia está a la expectativa de que el Gobierno Nacional radique ante el Congreso el articulado de su tercera reforma tributaria, de la que hasta el momento solo se filtraron los lineamientos generales. De lo poco que trascendió, hay preocupación sobre la propuesta de ampliar el impuesto al carbono para incluir el carbón pues, de acuerdo con los gremios del sector, esto generaría un sobrecosto de 33% y aumentaría el precio de la energía.

“Lejos de considerarse un incentivo a la disminución de emisiones, este gravamen atenta contra la reactivación económica regional y nacional, afecta el empleo formal dentro de la cadena de suministro y consumo de carbón nacional y encarece los costos de operación de otras industrias asociadas”, dijo el presidente de Fenalcarbón, Carlos Cante, en una carta sobre la inconveniencia de gravar el carbón con este tributo.

El impuesto al carbono existe hace cinco años, y contempla una tarifa de $17,600 (4.8 dólares) por tonelada de CO2 para todos los combustibles fósiles, salvo el carbón, que no fue incluido en la norma en su momento. La idea de MinHacienda, entonces, es incluir al carbón dentro del gravamen, más como una medida para impulsar cambios de comportamiento para impulsar el cumplimiento de las metas ambientales que se trazó el país, que como una de corte fiscal. El efecto, según cálculos de Fenalcarbón, sería de aproximadamente $46,000 (12.5 dólares)  por tonelada de carbón, lo que generaría un sobrecosto de 33% por tonelada, que impactaría toda la cadena de suministros.

Según la Andeg, ese sobrecosto en la tonelada de carbón generará un aumento de $18/kWh para todos los usuarios, por los efectos que tendrá en la compra de energía y a la vez se generaría un aumento entre 4% y 5% en el costo de la energía para los usuarios residenciales, y entre 7% y 10% para los industriales.