Steven Mnuchin, es el nuevo secretario del Tesoro de Estados Unidos, una institución con amplio poder en la organización de las finanzas de la mayor economía del mundo. El secretario del Tesoro es el quinto en la línea de sucesión y de él dependen cuestiones tan fundamentales como la gestión del déficit, la deuda pública, los fondos federales y los impuestos.

Los demócratas se han opuesto al nombramiento de Mnuchin, pero la mayoría republicana en el Senado ha allanado el camino a un exbanquero que ha trabajado durante 15 años en Goldman Sachs. Ha sido, precisamente, su condición de antiguo directivo de Wall Street la que más suspicacias ha despertado entre el partido en la oposición, especialmente ahora, cuando el equipo que preside Donald Trump ha dado los primeros pasos para desmantelar la ley Dodd-Frank, creada en el 2010 para evitar nuevos casos como el de Lehman Brothers.

Como responsable del Tesoro, Mnuchin tendrá mucho peso en la nueva era bancaria, aunque su cometido más inminente será dar forma a una reforma fiscal, tal y como la ha calificado Trump, que se anunciará en dos semanas. El plan es impulsar los mayores cambios impositivos desde la época de Ronald Reagan y reducir el impuesto de sociedades de 35% (uno de los más altos del mundo) a 15 por ciento. Las clases medias también serán, en principio, uno de los colectivos más beneficiadas con la estrategia de incentivos fiscales que persigue Trump. El nuevo presidente espera que el futuro marco estimule las inversiones y el consumo para facilitar su objetivo de crear millones de nuevos puestos de trabajo y acelerar el ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). El flamante secretario del Tesoro ha asegurado que la reforma permitirá alcanzar un incremento en el PIB de 4%, una cifra que muchos economistas han acogido con escepticismo.

Aunque su experiencia en política es nula, Mnuchin acumula años de experiencia en las finanzas y como gestor. El secretario del Tesoro, de origen judío, ha trabajado durante casi dos décadas en el banco de inversión Goldman Sachs, donde amasó una fortuna de 40 millones de dólares. Mnuchin también ha trabajado para el fondo de George Soros, uno de los principales apoyos de Hillary Clinton durante el proceso electoral. Junto a él y otros inversionistas, compraron el banco californiano IndyMac (intervenido tras sufrir la crisis de las hipotecas basura), cuyo nombre cambiaron por OneWest y que vendieron después con unas plusvalías que se calculan en 1,500 millones de dólares. La fortuna de Mnuchin se calcula en 300 millones de dólares, según la revista especializada Forbes.