La mayoría de los estadounidenses no están al tanto de que debido a que los empleos de manufactura han desaparecido de su territorio, el valor de esos bienes se ha incrementado. Según una encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Pew, aunque hay ciudadanos que notan el desempleo en su nación, muy pocos han notado el incremento del valor.

El 81% de los estadounidenses saben que durante las últimas tres décadas los empleos en sectores de manufactura han desaparecido debido a que las compañías sacaron las fábricas del país, pero sólo 35% de ellos están conscientes de que el valor de los bienes que todavía se producen dentro del territorio han subido en ese mismo periodo. Según Pew, 47% dice que el valor ha disminuido y 17% asegura que se ha mantenido igual.

Una de las promesas de campaña del ahora presidente Donald Trump, era la de devolver los empleos de manufactura a los estadounidenses, llevando de regreso las fábricas que habían salido del país en búsqueda de mano de obra más barata y mejores utilidades en consecuencia. Trump aseguró hasta el cansancio que una de sus políticas en el gobierno sería la de castigar las importaciones para incentivar la producción nacional y así devolver los empleos a los estadounidenses. Muchos votantes le creyeron.

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La tasa de desempleo en Estados Unidos cayó en mayo a su nivel más bajo en 16 años, pero la creación de empleo ha sido decepcionante, según datos divulgados en mayo por el departamento de Trabajo. Además, la tasa de desempleo retrocedió una décima de punto para situarse en 4.3%, su nivel más débil desde mayo del 2001. Este es el entorno laboral actual en Estados Unidos.

No es ningún secreto que Estados Unidos lleva 50 años buscando dedicar los esfuerzos de su fuerza laboral a actividades de servicios, en lugar de actividades manufactureras. Según datos del diario estadounidense The New York Times, casi una décima parte de los estadounidenses trabajan en manufactura, mientras que los proveedores de servicios y minoristas como Walmart y empresas temporales como Kelly Services emplean a seis de cada siete trabajadores de la nación.

Los empleos manufactureros en la economía de Estados Unidos son ocupados por diversos sectores, y sí, como dijo Trump en campaña, hay inmigrantes en esas cifras. En el 2014 se estimaba que del total de la fuerza laboral de Estados Unidos, unos 8 millones, eran inmigrantes no autorizados. Esta cifra equivale al 5% de la fuerza laboral total.

En nueve de los 15 sectores productivos de la economía de Estados Unidos, más de 20% de los trabajadores son mexicanos y 10% de la economía de Estados Unidos depende de los migrantes mexicanos, según un estudio de la plataforma de empleo Apli que se basó en datos del gobierno estadounidense.

Una razón por la cual los estadounidenses pueden estar más familiarizados con el declive a largo plazo en el empleo en la industria manufacturera, que el aumento en la producción, es que las pérdidas de esos empleos han sido muy visibles, sobre todo en áreas tradicionalmente en donde se dependía más de esas fuentes de trabajo como en las fábricas del Oeste y del Sur.

La cantidad de trabajos manufactureros alcanzaron su máximo en 1979, cuando llegaron a 19.4 millones de empleos, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales. En 1987 había caído a 17.6 millones según reporta Pew. Lo que había sido una lenta disminución en este tipo de empleo se aceleró después del cambio de siglo, y especialmente durante la recesión del 2008. Las nóminas de manufactura llegaron a un nivel inferior a 11.5 millones a principios de 2010, y aunque se han añadido más de 900,000 puestos de trabajo desde entonces, el empleo general en la manufactura sigue en su nivel más bajo desde antes de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial, recuerda Pew.

Sin embargo, esos números no indican que se produzca mucho menos en el país. Según la información de Pew, en el 2016, los fabricantes estadounidenses hicieron cerca de 5.4 billones de dólares en bienes y productos (en dólares constantes de 2009), según datos de la Oficina de Análisis Económico reportados por Pew.Sin embargo, una de las diferencias fundamentales con las fábricas fuera de Estados Unidos son los costos de producir en el país, lo que incrementa el valor.

Aunque la producción manufacturera estadounidense ha aumentado en términos absolutos, todavía representa una proporción menor de la economía de lo que solía ser. Es importante recalcar que casi todo el crecimiento de la producción manufacturera durante las últimas tres décadas ocurrió antes del 2008, ya que la crisis tuvo un impacto devastador en la fabricación de los Estados Unidos.

Según Pew, el aumento simultáneo de la producción manufacturera y la disminución de los empleos en el sector manufacturero a largo plazo demuestra que los fabricantes estadounidenses han llegado a ser mucho más productivos que hace tres décadas, es decir, pueden producir más bienes o bienes de mayor valor con menos mano de obra. Esto refleja varios factores, entre ellos las empresas que invierten más en maquinaria y reemplazan máquinas viejas por otras más avanzadas, hay trabajadores cada vez más cualificados y educados y las empresas racionalizan y mejoran sus procesos industriales haciéndolos más eficientes.

El pasado martes 25 de julio, el diario estadounidense, The Wall Street Journal, informó que Trump había asegurado que Apple se comprometió a expandir su producción local construyendo tres nuevas plantas en suelo estadounidense.

La compañía tecnológica tiene alrededor de 80,000 empleados en Estados Unidos y planea contratar a algunos miles más "en el futuro", según ha dicho Tim Cook, jefe ejecutivo de Apple. Cook también había anunciado la creación de un fondo destinado a contratar más gente en Estados Unidos para hacer "fabricación avanzada", el cual empezaría con 1,000 millones de dólares.

Debido a las duras regulaciones fiscales en Estados Unidos, el gigante tecnológico se ha resistido a repatriar dinero que invierte en otros países porque la ley fiscal estadounidense permite a las firmas multinacionales diferir los beneficios cuando están en el extranjero, pero los impuestos ascienden hasta a más del 35% cuando las ganancias se repatrian. Esto había detenido la inversión de la firma en suelo estadounidense, pero no es la única razón.

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El anuncio de Trump, con la información de Cook, parece más una medida de Apple para hacer un movimiento simbólico que calme los ánimos y las presiones que vienen de la presidencia.

La mayoría de los componentes del iPhone de Apple se fabrican en otro lugar, sólo en algunos casos se termina de ensamblar en Estados Unidos. Según un análisis del MIT Technology Review, si decidieran producir los dispositivos en Estados Unidos con componentes locales, el precio del iPhone aumentaría entre 50 dólares y 100 dólares, ya que la mitad de los proveedores de la empresa estadounidense están en China, un cuarto en Japón y el resto está en Taiwán y el país norteamericano.

Según un artículo del New York Times del 2012, en una reunión de Obama con empresarios de tecnología, Obama le preguntó a Steve Jobs, que qué se requería para que se fabricaran los iPhones en Estados Unidos.

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La pregunta de Obama, tocó un tema central en las decisiones de Apple. No es sólo que los trabajadores sean más baratos en el extranjero. Más bien, los ejecutivos de Apple creen en la producción a gran escala de las fábricas en el extranjero, así como la flexibilidad, la diligencia y las habilidades industriales de los trabajadores extranjeros han superado a sus homólogos estadounidenses. Según el New York Times, los ejecutivos de Apple dijeron que ir al extranjero, en este punto, es su única opción. El caso de Apple ofrece una perspectiva de por qué el éxito de algunas empresas destacadas no se ha traducido en un gran número de empleos domésticos, a pesar de los aumentos en la cantidad de productos.

Según el New York Times, las decisiones de las empresas y las de Apple plantean preguntas más amplias sobre lo que el Estados Unidos corporativo debe a los estadounidenses a medida que las economías globales y nacionales se entrelazan cada vez más y se vuelve más barato producir fuera.

Para Apple es más rentable fabricar el iPhone en China y no en Estados Unidos. Tim Cook aseguró que no era por el precio, sino porque los chinos eran más hábiles para el ensamblaje. Es una realidad que las cadenas de producción en el país asiático son más eficientes y rápidas y logran producir una cantidad mayor de teléfonos móviles de este tipo de los que las fábricas en Estados Unidos podrían hacerlo.

Los trabajadores del país asiático que trabajan en fábricas como la de Foxconn, uno de los principales proveedores de Apple, hacen turnos de hasta 12 horas en los cuales limpian una pantalla cada tres segundos y colocan una memoria por minuto para llegar a ensamblar la cantidad de celulares que la empresa pide.

Otra razón es que China tiene un costo bajo de mano de obra. Pero eso ya lo sabíamos.

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