La próxima administración, específicamente el nuevo secretario de Hacienda, tendrá que asumir el reto de impulsar una reforma tributaria que incremente los recursos y permita la “desgasolinización” de las finanzas públicas, advirtió el director ejecutivo de la iniciativa de energía del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Luis Serra Barragán.

Consignó que con un aumento de la recaudación tributaria se sentarán las bases, paradójicamente, para favorecer la ejecución de la reforma energética y permitir que fluyan las ventajas en precios de una verdadera competencia.

El problema es que “como la reforma tributaria no generó ingresos suficientes para compensar en las finanzas públicas la caída en el precio de petróleo, ni de la menor exportación del hidrocarburo, Hacienda comenzó a acomodar a conveniencia y de forma asimétrica el deslizamiento del precio final de los combustibles”.

Al dictar la 4ª Cátedra de Gas Natural Fenosa, explicó que al removerse las bandas del precio de los combustibles, para su liberalización gradual, se establecieron cuotas fijas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), independientemente de los movimientos del tipo de cambio y precios del petróleo. Un movimiento positivo, consideró, pues garantizó con ello certidumbre en la recaudación del citado gravamen.

Aseveró que “Hacienda ha propiciado la gasolinización de las finanzas públicas, acomodando a conveniencia el deslizamiento del precio del combustible, para mantener el ingreso por el IEPS sin tanta afectación”.

De manera que, “si baja demasiado el costo de importación del combustible, no lo refleja en la misma proporción en el precio final, y cuando sube el precio internacional, incorpora un subsidio que le permite suavizarlo... aunque no mucho”.

El experto, catedrático en la Escuela de Gobierno del ITESM, dice que el precio final de las gasolinas sí refleja el problema de infraestructura, el impacto cambiario, las pérdidas por las tomas clandestinas y robo, pero indudablemente, incorpora también “la labor discrecional de la Secretaría de Hacienda”.

Estimó que el precio de las gasolinas, sin el estímulo de Hacienda, se comportaría de forma “mucho más caprichosa” y muy seguramente, la gasolina Premium en la Ciudad de México estaría en 22 o 23 pesos por litro; no descartó que en algún momento cercano se vaya a pagar a ese precio.

El experto destacó que “muy seguramente” la nueva administración tendrá a su cargo la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Explicó que ante la proximidad de las elecciones, y la tendencia de las encuestas “parece que la suerte está echada”. De manera que la nueva administración también tendrá que fijar su planteamiento para sectores como el energético, y los actores y participantes tendrán que adaptarse.

Finalmente, comentó que el tema de inseguridad es importante para el desarrollo de la infraestructura del país y se tendrá que aplicar un plan completo contra ésta.

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