Mover el Servicio de Administración Tributaria (SAT) a Mexicali, Baja California, como lo propone Andrés Manuel López Obrador, no sería una tarea sencilla de llevar a cabo, coincidieron expertos.

En el Proyecto de Nación 2018-2024 del virtual presidente electo, ante la alta concentración que existe hoy en día en la Ciudad de México (CDMX) de dependencias de gobierno, en el nuevo sexenio se buscará descentralizar diferentes organismos entre los que se encuentra el SAT, que actualmente está a cargo de Osvaldo Santín.

De esta manera, explica el documento, el nuevo gobierno no sólo busca descentralizar el poder político, sino también las fuentes de empleo que existen en el país y que también parecen estar concentradas en la CDMX.

“Esta situación causa que muchas instituciones y empresas privadas de múltiples sectores también se concentren en la capital, para mantenerse cerca de las dependencias correspondientes a su sector o por intereses y necesidades de gestión”, refiere el documento.

Herbert Bettinger, especialista fiscal, recordó que el SAT ya es un órgano descentralizado, el cual ya cuenta con diferentes oficinas alrededor de la República Mexicana; sin embargo, lo único que sí se concentra dentro de la CDMX son las oficinas centrales y la administración de Grandes Contribuyentes.

No obstante, indicó que hacer un movimiento de este tipo tendría un impacto importante, ya que la actividad económica de estos grandes contribuyentes se concentra dentro de la CDMX o los alrededores de ésta.

“No tiene una razón lógica que lo mandes a Mexicali porque en esa ciudad no está el centro de la actividad económica del país. El SAT debe estar cerca de la actividad económica. Cerca del secretario de Hacienda porque es su pulso de recaudación. Al mover al jefe del SAT se podría complicar la comunicación con el secretario de Hacienda”, aseveró.

Por su parte, Manuel Toledo, socio de Proactive Tax & Legal, mencionó que si bien las oficinas centrales del SAT pudieran cambiarse a Mexicali, lo importante es que los contribuyentes sigan encontrando asesoría por parte del fisco para cumplir con sus obligaciones en lugares cercanos, sobre todo, en la CDMX en donde hay una mayor actividad económica.

“El tema es estar cerca de los contribuyentes y, comprendiendo que la CDMX y zona metropolitana son centros de negocios muy fuertes, pues las oficinas deben seguir operando. Lo que se entiende del plan de descentralización es mover todo el aparato burocrático del SAT, lo cual se antoja un poco complicado”, señaló.

Incógnita

Por su parte, Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, indicó que ante la falta de más detalles del plan completo para descentralizar las dependencias, entre ellas el SAT, la gran incógnita que queda es qué costo  tendrá este movimiento.

Agregó que si bien lo que parece buscar esta descentralización es estimular la economía regional y no sólo la de la CDMX, se debe analizar muy bien qué costo tendrá.

“Hay muchas dudas que rodean un proceso de descentralización de este tamaño, por ejemplo, cuánto te costaría, ya que en el caso de los empleados que estén en una de estas dependencias debes ver si lo vas a llevar a otro estado solo o con su familia o si lo vas a despedir y contratar a gente nueva”, indicó.

Asimismo, añadió que si bien es interesante este plan de descentralización, se debe analizar cómo éste encaja en todo el replanteamiento que quiere hacer el nuevo gobierno respecto al gasto público.

“¿Cómo encaja un programa de descentralización tan agresivo dentro de todo este replanteamiento del gasto público que están haciendo?; es decir, no es un problema aislado, tiene muchos impactos. Me parece que el plan es muy interesante, pero lo que importa es ver cómo se ejecuta”, explicó.

[email protected]