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Modernización de México se rezagó: S&P
Desde su perspectiva, el cambio sustancial del sector energético que está impulsando la nueva administración del país impone una presión adicional sobre el altamente endeudado Pemex.

El apoyo financiero del gobierno mexicano sobre Petróleos Mexicanos (Pemex) “está muy por debajo de las necesidades de inversión de capital de varios años de la compañía”, aseveró la calificadora Standard & Poor’s.
“Suponemos que el gobierno continuará brindando apoyo financiero y de otro tipo a Pemex y continuamos asumiendo una probabilidad casi cierta de un extraordinario apoyo gubernamental que iguala nuestra calificación en Pemex con la del soberano”.
En un reporte sobre las preguntas frecuentes que recibe S&P sobre México, el analista soberano Joydeep Mukherji advirtió que “la combinación del débil perfil financiero de Pemex y el papel más activo de la petrolera en el sector energético podría aumentar el riesgo de mayores pasivos contingentes para el soberano”.
A un mes de haber colocado la calificación de México en perspectiva negativa retomaron el tema de la corrupción, para explicar que la falla en la modernización de México de las últimas dos décadas, está vinculada a este factor y a un grupo de elementos que también han deteriorado la situación.
La calificadora afirma que la corrupción también generó un impacto negativo en “la endeudada Pemex”.
“Pemex sufre de muchos años de ineficiencias operacionales, debilidades administrativas, corrupción y desempeño deficiente. También sufre una alta carga fiscal (regalías e impuestos), impuesta por el soberano”.
Sostuvieron que la dificultad para mejorar el cumplimiento de la ley, la limitada oferta de servicios públicos y las acotadas garantías en seguridad pública fueron obstáculos para el avance del país; y la falla de todos estos factores generó altos costos sociales.
Sin apoyo público, especulativo
Destacaron que la baja en el perfil crediticio independiente de Pemex a “B-“ en marzo del 2019, respondió al deterioro persistente de sus perfiles de riesgo financiero y comercial que han comprometido la recuperación de sus actividades upstream y downstream.
La calificación “B-“ está debajo del grado de inversión y es una nota ubicada en el llamado nivel especulativo.
“La combinación del débil perfil financiero de Pemex y un papel más activo en el sector energético podría aumentar el riesgo de mayores pasivos contingentes para el soberano”, sostienen.
Desde su perspectiva, el cambio sustancial del sector energético que está impulsando la nueva administración del país impone una presión adicional sobre el altamente endeudado Pemex.
Ahí mismo, el Analista soberano Joydeep Mukherji, sostiene que “el apoyo financiero del gobierno, con el fin de restablecer los fundamentos del crédito, está muy por debajo de las necesidades de inversión de capital de varios años de la compañía”.
Inexperiencia, otro reto
En el reporte, la agencia advirtió en el apartado sobre el crecimiento económico que “el tamaño limitado del sector público mexicano, hace que sea más difícil promover una inversión y crecimiento sustancial en la economía sin el apoyo del sector privado”.
Consignaron que el sector público sufre debilidades operativas de larga data que restringen su capacidad para proporcionar servicios básicos y para emprender nuevos proyectos que impulsen directamente a la economía.
Además, sostuvieron que “la inexperiencia administrativa y la falta de gerentes capacitados puede demorar la ambiciosa agenda de apoyo social del gobierno”.
México tiene la calificación “BBB+”/perspectiva negativa en la agencia, lo que deja la nota en una de tres probabilidades de sufrir una degradación. El escalón donde se encuentra la calificación soberana de México se encuentra tres escalones arriba del grado de inversión.
Analistas de la agencia han dicho que esperarán entre 12 y 18 meses, antes de asumir alguna acción de calificación, de modo que otorgan tiempo para evaluar el manejo de retos y el desempeño de la economía.

