En los últimos años, la globalización económica ha generado élites e influencia internacional, dejando atrás las clases medias, dividiéndolas en empobrecida, y en otra muy rica, así lo consideró la socióloga holandesa Saskia Sassen.

La ganadora del premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013 aseguró que las ciudades globales formaron redes que concentraron el poder de decisión y nuevas relaciones entre territorio, autoridad y derechos, diluyendo el papel de las fronteras y generando grandes desigualdades.

Aseguró que la globalización también está afectando el desempeño laboral de la mujer, ya que, a pesar de que una gran parte ha ganado posiciones de alto nivel, al mismo tiempo hay otro sector con un trabajo modesto que está perdiendo terreno y opciones de crecimiento.

“Esto es parte también de una división en el sistema económico. Donde una clase media fuerte se ha vuelto más rica de lo que jamás se imaginaron, y la otra clase media modesta se ha ido empobreciendo. Ésta es una modalidad que empieza de manera casi invisible en 1980 cuando más y más países quieren operar globalmente, se privatiza, y hay concentración al tope”.

Inmigración

De acuerdo con la experta, también existe la necesidad de afrontar otros retos peligrosos en las urbes como la concentración de grandes parques de viviendas en manos de unos pocos, lo que está provocando la inmigración.

“Considero que esta nueva modalidad de inmigración habría que interpretarla como una especie de expulsión, pues se van porque han perdido lo poco que tenían. Las causas varían: desarrollo de minas que mata las tierras, las grandes embotelladoras que han agotado el agua en muchas partes del mundo. Sabemos que hay más de 100 multinacionales que operan como sectores extractivos en muchas regiones rurales: sacan y, cuando terminan con todo, dejan atrás tierras y aguas muertas”.

Asimismo, indica que los datos muestran que el o la migrante participan en una gran variedad de trabajos, que van desde los que obtienen altos salarios hasta los que se encuentran en la esclavitud.

La holandesa señaló que un factor importante que nunca se menciona es el hecho de que grandes empresas han ido acaparando las tierras de los pequeños agricultores, que las están perdiendo al ser saqueados.

Agregó que el sistema político funcionó bastante bien hasta 1980, ya que ahora ha cambiado lo suficientemente como para ser negativo para la gran mayoría de la gente.

“Hay una clase media riquísima y grande en una ciudad como Nueva York, 30% de la población que va mucho más allá de la típica clase media, que no son supermillonarios, pero son ricos, con más de 1 millón de ingresos”, refiere.

“El sistema político no ha logrado reconocer esta transformación profunda y esto es serio. Por ejemplo, no puede reconocer que tenemos una creciente población de trabajadores de alta educación que no logran ganar suficientemente en sus empleos”.

México

Saskia Sassen, quien estará participando en el Women’s Forum 2019 que se desarrollará en la Ciudad de México esta semana, indicó que a distancia percibe que hay dos tipos de mujeres en México: las superexplotadas por economías brutales y las que tienen el coraje de pelear contra los poderes que las abusan.

“Esta situación sucede en muchos países del mundo, a excepción de algunos que han logrado igualdad entre hombres y mujeres como Holanda, Suecia o Noruega”.

Finalmente, agregó que hay un grupo de mujeres que va en aumento y que ha logrado puestos altos que en el pasado eran sólo para hombres; sin embargo, aún es minoría, por lo que falta mucho por hacer para lograr la igualdad.

Perfil de Saskia Sassen

  • Nació en La Haya en 1947.
  • En 1969 estudió sociología y economía en la Universidad de Notre Dame, Indiana (Estados Unidos), donde obtuvo un master en 1971 y un doctorado en 1974.
  • Actualmente es profesora de sociología en la Universidad de Columbia, y en la London School of Economics.
  • Forma parte del Consejo de Relaciones Exteriores y del Panel sobre Ciudades de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.
  • En el 2013, fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales porque es la única mujer que aparece entre los 10 primeros científicos sociales del mundo.