El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que, a partir del próximo 8 de octubre, lanzará una nueva publicación mensual con el subíndice llamado Índice de Precios de la Canasta de Consumo Mínimo (IPCCM).

Este subíndice es parte del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y tiene como propósito dar seguimiento a las variaciones de precios que presente la canasta de consumo mínimo, la cual está integrada por 176 productos y 299 servicios genéricos del INPC.

“El antecedente inmediato de este esfuerzo se ubica en el Índice de Precios al Consumidor de la Canasta Básica, publicado a partir de 1998, cuyo contenido no refleja un patrón de consumo actualizado, al excluir bienes y servicios de consumo básico como el pollo, la cebolla, el jitomate y otros agropecuarios, así como servicios de agua, educación, salud, taquerías y loncherías, entre otros”, señaló el Inegi.

Con el nuevo índice se podrán medir las variaciones de precios de aquellos productos que atienden a recomendaciones nutricionales y energéticas en la parte alimentaria, mientras que en la no alimentaria se contemplarán los bienes y servicios de carácter esencial, como vestido, transporte, salud, educación y recreación.

El Inegi detalló que los productos y servicios que se tomarán en cuenta fueron retomados de las canastas alimentarias y no alimentarias de los ámbitos rural y urbano, que definen las líneas de pobreza por ingresos que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) emplea para la medición de la pobreza en el país.

“La construcción de las líneas de pobreza del Coneval, mediante la elaboración de las canastas alimentaria y no alimentaria, tiene la finalidad de construir umbrales específicos para el contexto mexicano, que permitan ser una referencia para determinar si lo que perciben las personas es suficiente para adquirir los productos de las canastas. Por lo tanto, las líneas de pobreza por ingresos no constituyen en sí una recomendación del patrón de gasto que deben adoptar los hogares mexicanos para cubrir todas sus necesidades, ya que la estructura de gasto depende de las necesidades, disponibilidad de bienes de consumo y preferencias específicas de cada individuo y hogar”, agregó.